“A 24 horas de su fallecimiento todavía no sabemos de qué se murió”, sostuvo la amiga de Fernando Morales, el médico argentino de 49 años que falleció el último martes por la mañana en Tanzania, África, tras presentar síntomas compatibles con el coronavirus.

Con una angustia tal que describió como “inadmisible”, la egresada del Instituto Martín y Omar y compañera de secundario de la víctima fatal, Verónica De Laforé, relató: “Cuando me llamaron, pensé que había sido un error del sistema, que ya lo estaban trasladando a Sudáfrica”.

El hombre, que vivía desde hace 25 años en África, quedó sin vida en la espera de que lo llevaran a una clínica en  Sudáfrica para recibir una mejor atención. Sus hijos quedaron allí solos y la madre de ellos quedó en Buenos Aires, lejos de su marido difunto y de sus chicos.

Examen por malaria

Verónica informó que tres días antes él se había hecho un autoexamen de malaria que dio positivo. "El lunes 4 de mayo por la mañana fue a una clínica privada con un malestar agudo. No podía respirar, hablar le dolía: sentía como si tuviese una roca gigante presionándole en el pecho. No tenía afecciones previas de consideración: su cuadro clínico se resumía en un fumador que había contraído malaria en varias ocasiones", señaló.

Al ingresar al centro sanitario le hicieron un test de malaria, el cual arrojó negativo. Pero era un falso negativo, porque el medicamento había hecho efecto. A las seis de la tarde, lo trasladaron al hospital con la ilusión de conectarlo a un respirador artificial.

Test de coronavirus

Si bien aún se desconoce el motivo por el cual falleció Fernando, sus familiares creen saber la causa. “Su médico le dijo que era 99% coronavirus. Y él creía lo mismo”, reveló Verónica. Ese lunes tuvieron su último contacto. “No estoy seguro de salvarme. Estoy en la lona, en un cincuenta cincuenta, sin el oxígeno no sobrevivo ni dos minutos”, le escribió por Whatsapp.

En otro de los mensajes también le pidió que no le dijera nada a su madre, una mujer de 82 años, que había velado el último 4 de noviembre a su hijo menor. La última vez que Fernando estuvo en su país fue justamente para despedir a su hermano Mariano, que murió de septicemia.

Fernando junto con su hermano que falleció en el 2019.

Resultó ser que en el hospital de Dar es-Salaam, donde estaba, no había un respirador artificial disponible, y por este motivo solicitaron para el día siguiente el traslado del hombre a un centro de salud de Johannesburgo, en Sudáfrica.

Sin embargo, Fernando no sobrevivió hasta el día siguiente. “Él era médico. Sabía todo. Y a lo mejor, él también sabía que no era posible un traslado urgente y que no tenían los medios suficientes para atenderlo”, lamentó Verónica, a la vez que agregó que desde hace un tiempo “él creía que se iba a morir”.

La familia del médico argentino

Fernando, quien era reconocido por la Organización Mundial de la Salud, conoció a su mujer Crymy 18 años atrás en Mozambique, cuando encabezó proyectos sanitarios como miembro de Médicos sin Fronteras. Tuvieron dos hijos: una nena de 12 años y un varón de ocho.

Hacía ocho años que se habían establecido en Tanzania. En junio de 2019 se casaron frente a las costas del océano Índico. “Me dijo que lo hacía porque Crymy era el amor de su vida y porque si le llegaba a pasar algo a él les dejaba las cosas más ordenadas a ellos”, confesó Verónica.

Crymy había viajado a Buenos Aires a principio de marzo para acompañar a su suegra, quien se había quedado a cargo de su sobrino por la muerte de su hijo de 48 años. A los pocos días, más precisamente el 20 de marzo, el Gobierno decretó la cuarentena y cerró sus fronteras.

Fernando junto con su esposa Crymy.

Fernando le recomendó a su mujer que se quedara en Argentina porque si el virus llegaba a Tanzania iba a ser un desastre. El hombre se quedó con sus dos hijos en Dar es-Salaam, y Crymy y Nora en Buenos Aires.

El resultado del hisopado post-mortem del médico debería estar listo este jueves. El de sus hijos y el de la empleada doméstica que los cuida también. “Si vuelve a dar negativo, los chicos tienen que venir a la Argentina. No hay otra alternativa”, aseveró Verónica.

Desde el entorno familiar destacaron la predisposición de la embajada argentina en Nairobi, Kenia y la gestión de Cancillería. Según se dio a conocer, ya reclutaron voluntarios y colaboradores dispuestos a acompañar a los menores de edad en un eventual vuelo de repatriación.

El médico argentino fue reconocido por la Organización Mundial de la Salud.

“Espero que la ayuda llegue de alguna manera retribuida por todo lo que hizo Fernando por tanta gente. Era una persona increíble, un ser humano intachable, de un corazón gigante. No vas a encontrar a nadie que hable mal de él”, comentó Verónica.

La partida de Fernando fundó un gran dolor en el Programa Mundial de VIH, Hepatitis, ITS de la OMS, ya que era el doctor era el líder del ICAP y trabajaba arduamente en la lucha contra el HVI.

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