Por Pablo Vital, enviado especial a Iquique
pvital@cronica.com.ar

En su última presentación pública en Chile, en la ciudad norteña de Iquique, el papa Francisco volvió a pedir por la defensa de la tierra, techo y trabajo, a la vez que realizó una encendida defensa de los derechos de los migrantes y pidió que valoren, sobre todo, sus aportes, que pueden hacer mucho bien a la sociedad.

Ante una multitud que se dio cita en la misa que se celebró en Playa Lobito, a unos 25 kilómetros de Iquique, el Papa pidió aprender y dejarse “impregnar por los valores, la sabiduría y la fe que los inmigrantes traen consigo”, ante la presencia, entre otros, de la presidenta, Michelle Bachelet.

Luego, durante la homilía, señaló: “¡Cómo saben ustedes de fe, queridos hermanos del norte chileno, cómo saben vivir la fe y la vida, en clima de fiesta! Vengo como peregrino a celebrar con ustedes esta manera hermosa de vivir la fe, sus fiestas patronales, sus bailes religiosos que se prolongan hasta por una semana. Sus vestidos hacen de esta zona un santuario de espiritualidad popular”.

En ese sentido, destacó que la fiesta no queda “encerrada dentro del templo”, sino que todos “logran vestir de fiesta al poblado”.

“Esta tierra abrazada por el desierto más seco del mundo, logra vestirse de fiesta”, siguió. Es que el paisaje desértico del norte chileno, además del intenso calor, fue el escenario en el que Francisco empezó a despedirse del país, ante miles de personas que se reunieron para escucharlo, entre el mar y la montaña.

Tierra de sueños

Así definió a Iquique, porque “eso significa su nombre en aymara”. “Tierra que ha sabido albergar a gente de distintos pueblos y culturas, gente que ha tenido que dejar a los suyos, marcharse con la esperanza de obtener una vida mejor, pero sabemos que va siempre acompañada de mochilas cargadas por miedo e incertidumbres por lo que vendrá”, manifestó.

Poco después, llegó uno de los momentos más esperados, como fue la coronación de la bendita imagen de la Virgen del Carmen de La Tirana como Reina y Madre de Chile.

Pura emoción

Crónica pudo conversar con Reina, una mujer de 85 años que había viajado desde Arica, la última población chilena antes de llegar a Perú. “Para mi es un sueño poder ver en mi tierra al representante de Cristo en la Tierra. Estoy muy emocionada”, dijo.

También estuvieron presentes decenas de grupos aborígenes que, con sus trajes típicos, le pusieron una gran alegría al acontecimiento más grande del país. Seguramente quedarán en la retina de muchos los momentos vividos durante la visita de Francisco, quien este viernes comenzará su peregrinar por Perú.