Un mujer fue detenida en Perú acusada de comercializar estupefacientes escondidos en barbijos quirúrgicos, que deberían ser utilizados para prevenir los contagios de coronavirus. Al declarar ante la policía, aseguró que se dedicaba a la venta de drogas para poder pagar la rehabilitación de su hijo adicto.

La detención fue realizada en una plaza ubicada a pocos metros de la avenida Santa Rosa, en la zona céntrica del distrito de Puente Piedra, en el departamento de Lima, durante un operativo del equipo de inteligencia de la policía peruana.

Al llegar al lugar, los efectivos le pidieron a la sospechosa, identificada como Ana María Curse Riquelme, de 45 años, que abriera su bolso dónde encontraron varios envoltorios con marihuana y cocaína escondidos dentro de los barbijos quirúrgicos. 

A pesar de la tenencia de las drogas en su poder, Curse Riquelme negó en un primer momento ser vendedora. “Vino una chica y me dejó esos paquetes en la bolsa y me dijo ‘vendelos’. Era una chica que se llama Blanca. Ella vende droga”, se excusó de manera insólita, según informaron fuentes policiales.

Sin embargo, algunos minutos más tarde la acusada cambió su versión y aseguró que se dedicaba a la venta de estupefacientes para poder pagar el tratamiento de su hijo contra las adicciones.

Las fuentes del caso agregaron que Curse Riquelme había sido detenida por el mismo delito con anterioridad. Aunque en esta última oportunidad, encontraron en su poder un total de 119 dosis de pasta básica de cocaína, seis de marihuana y siete papeles con clorhidrato de cocaína.