El conflicto que atraviesa Ucrania con Rusia puso en alerta a todo el mundo, y todas las esferas están expectantes de que todo termine en paz y de la mejor manera, es por eso, que el papa Francisco visitó la embajada rusa en el Vaticano, donde se reunió con el embajador Alexander Avdeev para intentar mediar en el desacuerdo entre ese país y los ucranianos, desatado tras el ataque a gran escala de Moscú de la madrugada del jueves.

Cabe destacar, que el pontífice estuvo durante más de media hora en la sede diplomática de Vía della Conciliazione 10, a metros de Plaza San Pedro, luego de que la Santa Sede pidiera el jueves que se evite "la locura" de la guerra.

Es interesante resaltar que en la audiencia general que se llevó a cabo el jueves, el Sumo Pontífice abordó con tonos dramáticos la situación en Ucrania. No escondió su “angustia” por el empeoramiento de la situación, e invitó a una Jornada de ayuno por la paz el próximo 2 de marzo, en el denominado "Miércoles de Ceniza".

Francisco sostuvo que "tengo un gran dolor en el corazón por el empeoramiento de la situación en Ucrania. A pesar de los esfuerzos diplomáticos de las últimas semanas se están abriendo escenarios cada vez más alarmantes. 

Al igual que yo, mucha gente en todo el mundo está sintiendo angustia y preocupación. Una vez más la paz de todos está amenazada por los intereses de las partes. 

Quisiera hacer un llamamiento a quienes tienen responsabilidades políticas, para que hagan un serio examen de conciencia delante de Dios, que es Dios de la paz y no de la guerra; que es Padre de todos, no solo de algunos, que nos quiere hermanos y no enemigos.

Pido a todas las partes implicadas que se abstengan de toda acción que provoque aún más sufrimiento a las poblaciones, desestabilizando la convivencia entre las naciones y desacreditando el derecho internacional.

Y quisiera hacer un llamamiento a todos, creyentes y no creyentes. Jesús nos ha enseñado que a la insensatez diabólica de la violencia se responde con las armas de Dios, con la oración y el ayuno. 

Invito a todos a hacer del próximo 2 de marzo, Miércoles de Ceniza, una Jornada de ayuno por la paz. Animo de forma especial a los creyentes para que en ese día se dediquen intensamente a la oración y al ayuno. Que la Reina de la paz preserve al mundo de la locura de la guerra".