El puente más largo del mundo sobre el mar se estrenó ayer. Une las ciudades de Hong Kong con Macao, en China continental, como parte de un plan mucho más ambicioso que es integrar regiones con estatus especial al resto del país. Después de nueve años de obras, la polémica construcción (varias veces demorada) une Hong Kong, metrópolis financiera y económica en el delta del río Perla, con la pujante provincia china de Guangdong y el paraíso del juego, Macao, con el objetivo de crear una gran zona comercial y económica.

Con un acto festivo en Zhuhai, el presidente Xi Jinping inauguró en persona y con fuegos artificiales el puente, que será abierto al tráfico hoy. El costo de la obra fue, según las autoridades, de unos 17.000 millones de dólares. Pero el puente no es para todos. Para transitarlo en un auto particular habrá que tener permiso. La prioridad será para "shuttles" (servicios de enlace de punta a punta) y vehículos de carga.

Desde su concepción, esta construcción fue una de las iniciativas más criticadas en Hong Kong, donde sus habitantes creen que es un mal uso de los impuestos de los contribuyentes.