La cumbre de Kim Jong-un con Donald Trump podría significar la apertura definitiva de Corea del Norte y su inserción en el contexto mundial. Siguiendo ese camino, una delegación de Pionyang se encontrará la semana próxima con el papa Francisco. Por su parte, el presidente yanqui aseguró al volver a su país que la amenaza nuclear de Pionyang desapareció.

La directora de comunicaciones del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), Marianne Ejdersten, detalló que el encuentro de Francisco con una delegación de representantes cristianos de Corea del Norte será el jueves de la semana que viene en la ciudad suiza de Ginebra, hasta donde viajará el Pontífice, en una visita de un día.

Por otra parte, la funcionaria explicó que la reunión será en el marco de las "relaciones óptimas" que mantiene el CMI con las iglesias de las dos Coreas y tendrá como objetivo contribuir "a la unidad de los cristianos y a la promoción de la justicia y la paz".

El CMI agrupa a más de 340 iglesias, denominaciones y comunidades de iglesias en más de 100 países y, entre ellas, se encuentran las ortodoxas, la anglicana, luteranos, menonitas, metodistas y evangélicas.

Tranquilidad

El encuentro en Singapur dejó muchos compromisos, obligaciones y también eliminó preocupaciones. Así lo siente el presidente yanqui, quien aseguró que ya desapareció la amenaza nuclear norcoreana. "Todo el mundo puede sentirse ahora más seguro" que cuando llegó a la Casa Blanca, en enero del año pasado, expresó tras su retorno a Washington y celebró: "Ya no hay una amenaza nuclear de Corea del Norte. Reunirme con Kim Jong-un fue una experiencia interesante y muy positiva. ¡ Corea del Norte tiene un gran potencial para el futuro!".

En ese sentido, insistió en que durante la gestión de Barack Obama, la población "asumía" que iban a ir "a la guerra" y recordó que su predecesor había calificado a Corea del Norte como su "mayor y más peligroso problema". "No por más tiempo... duerman bien", concluyó. Por su parte, en Pionyang, los medios oficiales calificaron la cumbre de Singapur como "victoriosa" y aseguraron que ambos presidentes "dieron un primer paso hacia la reconciliación, por primera vez en la trayectoria de casi 70 años de enemistad" iniciada por la Guerra de Corea (1950-1953).