"La gente me alquila todos los días para que no haga nada", asegura un joven japonés que recibe miles de solicitudes. Shoji Morimoto emprendió este negocio en junio de 2018 y sus servicios son reducidos: "Comer, beber (con responsabilidad, por supuesto) y dar respuestas simples". Nada más.

"Te rento una persona (yo) que no hace nada. Siempre acepto solicitudes. Sólo debes pagar 10.000 yenes japoneses (100 dólares), gastos de transporte desde la estación y la comida y la bebida. Solicitudes y consultas por mensajes directos", se lee en su perfil en redes sociales. Recalca al final: "No hago más nada que no sea comer, beber y dar respuestas simples". Cada día recibe al menos dos o tres solicitudes.

Aunque su principal labor y nicho de mercado es hacer nada, los clientes acuden a Morimoto con todo tipo de solicitudes.

Las más comunes, cuenta Morimoto en una entrevista dada a BBC Mundo, es acompañar a gente que no quiere ir sola a hacer la compra al supermercado, a alguien que no quiere comer solo o echarle un par de ojos a un proyecto que esté realizando una persona y que necesite una segunda opinión.

Pero también dice que una vez lo contrataron para acudir a una estación de tren y despedir a una persona que se mudaba de ciudad. Otro cliente solicitó sus servicios para que se pusiera en la línea de meta de una maratón que estaba corriendo y así motivarlo.

La curiosa forma de ganarse su vida ha supuesto para Morimoto decenas de miles de seguidores en redes sociales, un programa de televisión inspirado en su negocio y hasta se ha animado a escribir un libro sobre sus experiencias con los clientes.

Desde que arrancó su negocio el 3 de junio de 2018, Morimoto acumula ya casi 270.000 seguidores en Twitter, la principal plataforma en que publicita sus servicios.

Su biografía en dicha red social es sencilla e incluye todo lo que hay que saber antes de contratarlo. A casi tres años de comenzar su particular negocio, Morimoto no se pone límites y de momento está contento con lo que hace. Los clientes también parecen estarlo.

"Hasta el momento, los clientes parecen experimentar un cambio mental positivo tras alquilarme. Me dicen que es liberador poder hablarle a alguien de cosas que no son capaces de decirles a otros. Se sienten mejor al liberar cosas que por sí solas pesan sobre ellos", cuenta Morimoto.

A sus 37 años, Morimoto concedió una entrevista en la que explicó cuál fue la razón por la que decidió crear esta particular manera de ganarse la vida. Según él, luego de estudiar física en una universidad japonesa y un posgrado en terremotos, trabajó algún tiempo en oficios regulares en los que no permanecía mucho tiempo, pues explica que ninguno lo hacía sentirse satisfecho. Posteriormente, intentó ejercer su profesión de manera independiente, pero tampoco obtuvo los resultados esperados. "Fue entonces cuando concluí que quizás hacer algo no se me daba bien", dijo.

Al japonés le gratifica recibir solicitudes todos los días y asegura que no se cansa de aceptarlas. De momento, dice que hasta ahora esta actividad le alcanza para mantenerse bien económicamente. "Me sorprende que tanta gente encuentre satisfacción en alquilar a alguien que hace nada", confiesa Morimoto.

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