Luiz Inácio Lula pasó este domingo su primer día en prisión en una sala sin rejas de la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba, en el sur del país, mientras miles de sus seguidores montaron un campamento con el que buscan presionar por la liberación del líder opositor condenado por corrupción.

Lula pudo ver por televisión cómo el club de sus amores, Corinthians, derrotó a Palmeiras por penales y conquistó el campeonato estadual paulista de fútbol, luego de desayunar café y tostadas con manteca, y almorzar arroz, frijoles y ensalada.

"Lula durmió tranquilamente y no fue maltratado por los agentes, que se convertirán en carteros, porque llegarán cientos de miles de cartas que el pueblo comenzó a entregar a Lula", dijo la presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffmann.

En diálogo con Télam, el senador Humberto Costa, del PT de Pernambuco, confirmó que el partido no exhibió un plan B para las elecciones del 7 de octubre y que "Lula sigue siendo y será inscripto como candidato en agosto, cuando la justicia electoral reciba las candidaturas".

Mientras tanto, la policía militarizada de Paraná realizó un cordón en torno a la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba para evitar que los simpatizantes de Lula se acerquen al edificio, que fue escenario, este sábado, de una represión con gases y balas de goma que dejó a nueve personas heridas del bando pro-Lula.

Del otro lado, quienes apoyan al juez Sérgio Moro lanzaron fuegos artificiales contra el helicóptero que depositó en la prisión a Lula, que así se convirtió en el primer presidente detenido por un crimen común.

La ex presidenta Dilma Rousseff afirmó que Lula es un "preso político", mientras la militancia del Movimietno Sin Tierra y la Central Unica de Trabajadores envió a la capital de Paraná, estado fronterizo con la provincia argentina de Misiones, más de 40 micros con campesinos y sindicalistas para respaldar el acampe en el barrio Santa Bárbara.

"Mientras Lula esté preso no nos iremos de aquí", dijo Florisvaldo Fier, presidente del PT de Paraná. Hubo marchas a favor de Lula en Salvador, capital de Bahía, estado gobernado por el PT y que es conducido allí por un posible Plan B en caso de que Lula no pueda postularse, el ex gobernador Jacques Wagner.

La Asociación Nacional de Fiscales de la República repudió a Lula por haber acusado de persecución al fiscal Deltan Dallagnol, creador de la pieza acusatoria.

"Lula intenta revertir los papeles e intenta venderse como un perseguido, algo que nunca fue porque tuvo amplio derecho de defensa y un debido proceso", dice un comunicado de una de las entidades de los fiscales.

Por ahora, Lula, en los primeros diez días de prisión, apenas puede ver a sus abogados y comer la comida que le ofrece la Policía Federal en el edificio emblemático de los presos por la operación Lava Jato.

No obstante, sus seguidores divulgaron un video en el cual Lula acusa a Moro de tener una "enfermedad mental" basada en su "vanidad personal", supuestamente para ver al exmandatario tras las rejas.

Esta declaración se hizo durante un diálogo con el fraile dominico Frei Betto, uno de los ideólogos de la Teología de la Liberación y asesor de Lula en 2003, su primer año de gobierno.
Como en 1980 cuando la dictadura lo capturó en el sindicato de metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, Frei Betto conversó con él como cura, consejero y amigo.

"Creo que esta situación de odio que se ha vivido se debe zanjar con las elecciones", dijo Frei Betto a Télam por correo electrónico.

"Somos gobernador por un presidente golpista rodeado de ministros corruptos", sostuvo el sacerdote y escritor de ficción, ensayo y teología.

El PT espera que Curitiba se transforme en una gran centro de presión a favor de Lula.
"Lula es un preso político de un régimen de excepción y está generando cosas como lo provocaba Nelson Mandela en su injusta prisión en Sudáfrica", dijo Lindberg Farias, jefe del bloque de senadores del PT, el partido que busca "mandelizar" al gran mito de la política de masas de Brasil.

Por otra parte, en medios políticos y jurídicos había la expectativa de que el Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema) trate el miércoles próximo dos causas para declarar inconstitucional la detención de condenados en segunda instancia.

Es el caso de Lula, sentenciado en segunda instancia a 12 años y un mes de prisión por recibir un departamento por parte de la constructora privada OAS, y aún puede apelar el fallo.

Según fuentes judiciales, está formada en la corte una mayoría de seis a cinco a favor de declarar ilegal la detención de un condenado en segunda instancia, lo que dejaría atrás una jurisprudencia reciente del propio tribunal que contradice el texto de la Constitución, que establece que todo sentenciado tiene derecho a seguir en libertad hasta que el fallo esté absolutamente firme.

Sin embargo, la presidenta del STF, Carmen Lúcia Antunes, no puso aún ese tema en la agenda del tribunal.