Un ladrón ingreso en una licorería de Estados Unidos con fines de robo y rápidamente pudo reducir a la joven dueña del local. Pero cuando se disponía a huir del negocio, recibió inesperados disparos por parte de la muchacha y la madre, ambas armadas.

Segundos más tarde, el otro malechor, que esperaba afuera para concretar el robo, entró a reclamar el accionar de las propietarias. 

La mujer y el ladrón forcejearon, pero la hija disparó en distintas ocasiones hiriendo al asaltante, que cayó inconsciente sobre el mostrador. Las dos valientes mujeres salieron ilesas.