Cinco años y tres meses después de haber asesinado a Daniel Polette de un disparo, Valérie Bacot afrontará la cadena perpetua en el juicio en su contra que reabrió este lunes en una corte de Saône-et-Loire, en Francia.

Se trata de un caso que sacudió al país entero y a gran parte de la región europea, en medio de la nueva ola de femicidios y noticias de violencia machista que acontecieron en los últimos meses.

Bacot, de 40 años, relató en un libro titulado “Todo el mundo lo sabía” las innumerables situaciones de violencia sexual, física y psicológica a las que fue sometida desde niña por quien fue su ‘padrastro’, luego marido, y a la par, proxeneta. Su obra, publicada en mayo, es el argumento del camino que la condujo a realizar el crimen fatal en supuesta defensa propia y de su familia.

Su caso ha sido comparado con el de Jacqueline Sauvage, la mujer que recibió una condena de 10 años de prisión por asesinar su marido tras 47 años de violencia conyugal.

Una historia de terror vivida en carne propia

La acusada cuenta en su libro que nació en un contexto muy duro, con una familia disfuncional -un hermano que abusó de ella a los 5 años- y una madre borracha. Pero a los 12 años comienza la verdadera pesadilla: Daniel Polette, un camionero 25 años mayor que ella y que salía con su mamá, la violó por primera vez.

Aunque en 1995 los familiares de Válerie lo denunciaron y fue encarcelado por el abuso sexual y psicológico que ejercía sobre la adolescente, el acusado cumplió solamente dos años y medio de una condena de cuatro años. Mientras tanto, su madre revictimizaba a la joven obligándola a visitar a su violador a la cárcel. Cuando el camionero salió de prisión “todo volvió a empezar rápidamente”, cuenta El País que relató la francesa en su libro.

“Cada día, cuando volvía del colegio, me decía, tras la merienda: ‘Vamos, sube’. Yo sabía lo que quería decir. Y sabía que más me valía obedecer”, relató Bacot en entrevista con el diario Le Parisien.

El problema de Válerie se profundiza cuando a los 17 años queda embarazada de su entonces ‘padrastro’, y su madre reacciona echándola de la casa, y sin mejores opciones, la adolescente se ve obligada a irse a vivir con “su verdugo”, como sostiene la abogada de la acusada de homicidio.

Desde entonces, la víctima de violencia machista se casa en 2008 con su violador y tienen cuatro hijos. Además de los golpes, las violaciones y la violencia psicológica que ejercía Polette sobre Bacot, en 2004 empezó a prostituirla en una autopista.

Valérie Bacot narró su cruel historia de vida en "Todo el mundo lo sabía", publicado en vísperas del juicio.

Sin embargo, Válerie decidió poner un freno a tanta tortura y violencia luego de que su verdugo amenazara con violar a su hija de 14 años. El 13 de marzo de 2016, mientras regresaban por una carretera de Saône-et-Loire, discutiendo porque ella no se había sometido a las demandas sexuales de un hombre que quería prostituirla, Bacot sacó una pistola y le pegó un tiro. Fueron sus hijos quienes la ayudaron a ocultar el cadáver del hombre de 61 años.

Un fallo que podría marcar un antes y un después

Una vez que la historia de la presunta asesina se difundió masivamente, un grupo de activistas se solidarizaron con su caso y formaron un comité de apoyo para lograr que Valérie no tuviera que regresar a la cárcel. Asimismo, realizaron una petición en la plataforma change.org que ya cuenta con casi 600.000 firmas de todo el mundo.

“No solo es violencia conyugal, hablamos de incesto, de violaciones, hablamos de fallos de la justicia, de todas las instituciones. Desde que era pequeña, se cometieron errores enormes contra una menor (...) y luego contra una mujer”, expresó al diario español El País su abogada, Janine Bonaggiunta, especializada en violencia conyugal y derecho de familia y que espera obtener una condena menor.

Una de las defensoras de Bacot señaló que no pedirán que “se la absuelva” porque “pese a todo”, mató a un hombre. Sin embargo, exigirán a la Justicia que se reduzca la condena a un año de prisión domiciliaria.

“Ya ha cumplido su pena, hace 24 años que vive en una prisión, una prisión creada en parte con la complicidad del Estado, porque los servicios sociales no la ayudaron, porque la justicia no condenó a su padrastro a una pena más alta, porque tanto los adultos como las instituciones fallaron cuando esta niña de 17 años quedó embarazada. Es todo el Estado francés el que ha fallado, insistieron.