Este domingo, la Policía Nacional de Nicaragua arrestó cuatro opositores, todos ellos disidentes del sandinismo gobernante, después de haber apresado a por lo menos cuatro precandidatos presidenciales y otros activistas opositores en los últimos días, informó la prensa local.

Ahora, los nuevos detenidos son Suyen Barahona, el general retirado Hugo Torres, Dora María Téllez y Ana Margarita Vijil, de Unión Democrática Renovadora (Unamos) -los dos primeros, presidenta y vicepresidente del partido-, que se suman a Tamara Dávila, otra dirigente de esa agrupación que fue capturada ayer, según el diario La Prensa, de Managua.

La Policía Nacional confirmó los arrestos en diferentes comunicados, en los que se acusa a los dirigentes de “realizar actos que menoscaban la independencia, la soberanía y la autodeterminación, incitar a la injerencia extranjera en los asuntos internos, pedir intervenciones militares, organizarse con financiamiento de potencias extranjeras para ejecutar actos de terrorismo y desestabilización”.



Según el texto se les imputa “proponer y gestionar bloqueos económicos, comerciales y de operaciones financieras en contra del país y sus instituciones, demandar, exaltar y aplaudir la imposición de sanciones contra el Estado de Nicaragua y sus ciudadanos”.

En esta línea, “estas acciones contra la dirigencia de Unamos son parte de la escalada represiva del orteguismo contra toda la oposición democrática”, dijo el partido, que declaró su compromiso con “la lucha por la democracia y una Nicaragua con paz y justicia”.

Al mismo tiempo, las detenciones fueron denunciadas también por el brasileño Paulo Abrao, quien fuera secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) entre 2016 y 2020, quien dijo en Twitter que Nicaragua es un “Estado de terror”.



Por su parte, Barahona anunció en enero de este año el cambio de nombre de su partido, que hasta entonces se llamaba Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y había sido inspirado en la revolución de fines de los 70 que catapultó al poder al actual presidente Daniel Ortega.

Fue allí cuando tuvieron un papel protagónico Téllez, quien era conocida como “Comandante 2” y llegó a ser la tercera al mando de la guerrilla sandinista, y Torres.

En paralelo, junto a Edén Pastora y a Torres, Téllez dirigió en agosto de 1978 la toma del Palacio Nacional, en Managua, que forzó a la dictadura de Anastasio Somoza a liberar a 50 guerrilleros presos.


Justamente Torres fue uno de quienes condujeron en 1974 la toma de la casa de un funcionario somocista donde se realizaba una reunión social, operación que posibilitó la salida de la cárcel de Ortega, quien llevaba siete años preso.

Por último, las capturas de Barahona, Torres, Téllez, Vijil y Dávila se produjeron pocos días después delas de los precandidatos presidenciales Cristiana Chamorro, Juan Sebastián Chamorro, Arturo Cruz y Félix Maradiaga, y de los también activistas opositores José Aguerri, Violeta Granera, José Pallais Arana, Walter Gómez y Marcos Fletes.