La masacre perpetrada en la Franja de Gaza, donde más de 60 palestinos fueron asesinados, entre ellos una beba de ocho meses, por la represión del ejército israelí, fue uno de los temas tratados por el papa Francisco durante la audiencia general de los miércoles en la Plaza San Pedro. "No aprendemos más", lamentó.

"Estoy muy preocupado y dolorido por la intensificación de las tensiones en Tierra Santa y en Oriente Medio y por la espiral de violencia que aleja siempre más de la vía de la paz, del diálogo y de las negociaciones", sostuvo el jefe de la Iglesia Católica, antes de expresar su "gran dolor por los muertos y heridos", por lo que envió su cercanía "con la oración y el afecto a todos los que sufren".

En ese marco, reiteró que "el uso de la violencia nunca lleva a la paz" y que "la guerra llama a la guerra, la violencia llama a la violencia". Por eso, invitó "a todas las partes y a la comunidad internacional a renovar el esfuerzo para que prevalezcan el diálogo, la justicia y la paz".

La audiencia en el Vaticano fue presenciada por un grupo de ex soldados polacos, quienes viajaron a Italia para recordar los 70 años de la batalla de Montecassino, durante la Segunda Guerra Mundial. Por eso, dejando de lado el discurso que tenía preparado, Francisco aseguró que "es muy triste recordar la guerra". "Que la tragedia que han vivido, la fuerza de espíritu, la fidelidad a sus ideales y su testimonio de vida se conviertan en un llamado para la cesación de los conflictos en curso en todo el mundo y para la búsqueda de paz", les dijo.

Para finalizar, al recordar las dos guerras mundiales del siglo pasado, el Papa reflexionó: "No aprendemos más, que Dios nos ayude".

Se fue de boca

Durante la represión en la frontera entre Israel y Gaza, ocho niños fueron asesinados, entre ellos, una chiquita de ocho meses. Sin embargo, para la embajadora de Tel Aviv en Bélgica y Luxemburgo, Simona Frankel, todos ellos eran "terroristas", ya que así definió a quienes "intentaron cruzar la valla para ingresar al territorio".