El que se acerca a la isla Sentinel del Norte muere, nadie puede salir. Eso es mentira y un antropólogo indio lo demuestra. Por eso, aseguró que el misionero yanqui asesinado a flechazos "cometió un error". Triloknath Pandit estuvo con los hostiles sentineleses en 1991, en un encuentro que se realizó "bajo sus condiciones".

Con una expedición, les llevó ollas, sartenes, cocos, herramientas y cuchillos, aunque la recepción fue hostil. "Cuando me separé un poco del resto de mi equipo y comencé a acercarme a la orilla, un joven sentinelés tomó un cuchillo y me indicó que me cortaría la cabeza. Inmediatamente me retiré. El gesto fue significativo, dejó en claro que no era bienvenido", recordó.

Además, comentó que "durante las interacciones" posteriores fueron amenazados, pero no al punto de intentar matarlos o herirlos. "Cada vez que se agitaban, retrocedíamos", siguió. Por eso, analizó los sucedido con Chau y expresó que "cometió un error", ya que "tuvo la oportunidad de salvarse, pero insistió y lo pagó con su vida".

Así cuestionó que haya decidido regresar a Sentinel del Norte al día siguiente de haber escapado de las flechas.