Todo comenzó cuando Kim Jong-un, durante su discurso de Año Nuevo, aseguró que la opción militar de su país es una “realidad, no una mera amenaza” y que los yanquis no podrían “desatar una guerra” contra Corea porque “el botón nuclear siempre está sobre la mesa”.

Como era de esperar, Donald Trump no iba a quedarse callado y utilizó su cuenta de Twitter para  llevar la discusión a un nivel de infantilismo pocas veces visto. “¿Podría alguien de su régimen agotado y muerto de hambre informarle, por favor, que yo también tengo un botón nuclear, pero es mucho más grande y más poderoso que el suyo?”, señaló, antes de agregar: “Y que mi botón funciona”.

De esta manera, el jefe de la Casa Blanca llevó el tono de la discusión al de las décadas de la Guerra Fría, con un discurso difícil de presentar para un líder mundial.

Un 2018 con todo 
La amenaza de Trump llegó luego de que Kim compartiera un mensaje con su pueblo en el que destacara los avances nucleares alcanzados durante el año que acaba de irse. “Hemos finalizado la creación de las Fuerzas Nucleares Nacionales de nuestro país”, dijo, a la vez que advirtió: “Debemos producir cabezas nucleares y misiles balísticos en serie".