La investigación del ataque cometido el viernes pasado con un explosivo casero en el metro de Londres llevó a la policía a detener a un segundo sospechoso. Por otra parte, las autoridades revelaron que el primer apresado es un refugiado iraquí.

El operativo en que el se procedió a la segunda detención fue realizado en una vivienda de la localidad de Hounslow, al sudoeste de la capital inglesa y a metros del aeropuerto internacional Heathrow. El sujeto, de 21 años, fue trasladado hasta una comisaría de la zona para ser interrogado, mientras que los investigadores no descartan que aún estén en libertad otros involucrados en el ataque que dejó 30 heridos.

El hecho obligó a la primera ministra británica, Theresa May, a elevar el nivel de alerta a “crítico”, el máximo de la escala, con lo que también se puso en marcha la operación “Temperador”, que autoriza a los soldados a colaborar con la policía para reforzar la seguridad en lugares importantes del país.

Refugiado

Respecto del primer detenido, las autoridades indicaron que se trataría de un refugiado iraquí quien, dos semanas antes, había sido arrestado en la misma estación en la que fue cometido el atentado reivindicado por los terroristas del Estado Islámico.

El adolescente, de 18 años, acusado de preparar e instigar actos de terrorismo, fue atrapado el sábado en la sala de embarque del puerto de Dover, en el sureste de Inglaterra, desde donde salen los transbordadores que cruzan el Canal de la Mancha hacia Francia y Bélgica.

Susto en Francia

Una amenaza de bomba obligó a las autoridades francesas a evacuar un avión de British Airways que se disponía a partir desde el aeropuerto parisino Charles de Gaulle rumbo a Londres. El procedimiento comenzó luego de que fuese recibida una advertencia anónima, por lo que los 130 pasajeros debieron descender.

Para no alarmar a los ocupantes, el piloto anunció primero que había que desalojar el avión por un problema técnico. Sin embargo, cerca de una hora más tarde reveló que existía una “amenaza directa de seguridad que implicaba al vuelo”, por lo que las decenas de policías y militares que rodeaban el aparato también inspeccionaron a los pasajeros y las valijas.

Finalmente, se comprobó que no había nada que temer y el avión pudo despegar.