Nathan Boos, un camionero que vive en el estado yanqui de Wisconsin, sabía que había sido adoptado al nacer, aunque jamás se había preguntado quiénes eran sus padres biológicos. Durante su paso por la secundaria perdió el interés y nunca más lo recuperó. Aunque todo cambió en un instante.

Hace algunos años, en medio de un viaje, su padre adoptivo le contó que su papá biológico también trabajaba como camionero. La coincidencia, más allá de sorprender a Boos, quien hoy tiene 27 años, no renovó la curiosidad. “Probablemente había conocido a mi padre mientras viajaba por carretera. Probablemente lo conocí en una estación de camiones y no lo sabía. No era algo en lo que estuviera empeñado en saber”, admitió.

En 2016, Nathan empezó a trabajar en la compañía Rock Solid Transport y se hizo de varios amigos. Entre ellos, Robert Degaro, con quien entabló una gran relación. Por supuesto, el vínculo continuó en las redes sociales. Tiempo después, la madre de Boos, halló el nombre Degaro entre los amigos de Facebook de su hijo. Lo sonaba familiar. Y así se dio cuenta de quién se trataba. Entonces, habló con Nathan: “Sólo quiero que sepas que eres amigo de tu padre biológico en Facebook”.

El encuentro

Al día siguiente, Boos le escribió por Facebook a Degaro el nombre de su madre biológica y le preguntó si la conocía. “Sí, es mi ex esposa”, le contestó. Entonces, Nathan lo llamó por teléfono y ambos conocieron la verdad.

“No podía dejar de reír, habíamos trabajado juntos durante casi dos años y no había descubierto eso. Para él fue un shock y para mí también. No sabíamos qué decirnos. Era tan increíble”, recordó. Las charlas continuaron y así Boos se enteró cómo había sido su verdadera historia.

Fue prematuro y su madre necesitaba una cesárea de urgencia, pero los gastos eran imposibles de solventar para el matrimonio. Además, Degaro no estaba preparado para ser papá y, menos aún, para tener un bebé que podría necesitar de atención médica especial. Fue entonces que decidieron darlo en adopción.

“En ese entonces, yo no era un buen padre. Su madre biológica eligió a los padres adoptivos porque estaban relacionados de algún modo. Eran sus primos lejanos, creo”, reconoció el hombre, de 55 años. “En el fondo de tu mente, siempre te preguntás dónde estaba y cómo salió. Ahora es bueno saber que salió una persona buena y exitosa”, dijo.

“Obviamente, no puedo intervenir y decir ‘soy tu padre’ cuando fue criado por otra persona. Todavía somos más amigos”, siguió, esperanzado en que “tal vez, las cosas cambien”. Ese deseo ya empezó a hacerse realidad. Nathan se casará en mayo próximo y Robert ya tiene su invitación y un asiento en la mesa reservada para su familia.