Un vuelo de la aerolínea Emirates, que aterrizó en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York proveniente de Dubai, fue puesto en cuarentena porque se estimaba que 100 de los 500 pasajeros a bordo estaban enfermos.

Sin embargo, con el correr de las horas y los análisis de rigor, se determinó que fueron alrededor de diez los afectados por los síntomas de una gripe: fiebre alta y tos.

Las autoridades prepararon un sector del aeropuerto para hacer descender a los enfermos y realizarle algunos estudios tales como hisopados y análisis de sangre.

 
La tensión comenzó a mermar en la aeronave cuando las autoridades se llevaron al hospital a 3 pasajeros y permitieron que el resto comience a descender del avión. Antes de tocar tierra, se les tomó la temperatura con una pistola láser.

 

Las azafatas también pudieron descender tras realizarse los chequeos de temperatura correspondientes. Los pasajeros sanos, en tanto, pudieron realizar migraciones sin problemas para ingresar a Nueva York.

El alcalde de Nueva York Bill de Blasio confirmó la noticia a la prensa y en medio de rumores de un virus inoculado en el avión a modo de atentado, el área de contraterrorismo del Departamento de Policía de la ciudad informó que la situación parecía ser "médica". Y que estaba bajo control.

De la oficina del alcalde también dejaron trascender que el vuelo había hecho una breve escala en La Meca. Y que allí, justamente, hay un brote de gripe por lo que ese podría ser el motivo de los aquejados a bordo.

De todas formas, siguen las pesquisas de rigor para determinar con certeza lo ocurrido.