Al menos 17 personas murieron este miércoles luego de que un atacante abriera fuego y desatara horas de pánico entre los estudiantes y una persecución policial en una escuela secundaria de la ciudad de Parkland, sur de Florida, Estados Unidos, que terminó con un sospechoso detenido, informaron autoridades locales. 

El sheriff del condado de Broward, Scott Israel, informó a la prensa que fallecieron 17 personas, identificó al sospechoso como un ex estudiante de 18 años de esa escuela, Nikolaus Cruz, y afirmó que fue detenido "sin una confrontación" con la policía.

"Es una catástrofe. Realmente no hay palabras", lamentó el funcionario en su cuenta de Twitter

Después de escucharse varias ráfagas de tiros, decenas de patrulleros de la policía del condado llegaron al lugar, la acordonaron y comenzaron a evacuar a los estudiantes. Algunos salieron corriendo aterrorizados, otros caminaron de manera más ordenada, con los brazos en alto.

El diario Miami Herald citó a Jim Gard, un profesor de matemáticas de ese centro educativo, quien reveló que los docentes y personal administrativo fueron advertidos el año pasado de que el ex estudiante constituía una amenaza y no se le debía permitir el ingreso al colegio con una mochila.

"Hubo problemas con él el año pasado amenazando a estudiantes, y creo que se le pidió que abandonase el campus", manifestó el maestro al diario.

"Un chico problemático"

Un estudiante de este centro escolar declaró a la cadena CBS que Cruz, un "chico problemático", fue expulsado de la escuela y que siempre "cargaba armas con él", las cuales además no tenía reparos en enseñarla a los otros alumnos.

"Escuché un sonido como si fuera un camión de basura y después escuche 'bum bum bum'. Había gritos por todas partes. Sólo pude esconderme debajo del escritorio de mi maestra. Después la policía invadió la escuela y nos sacaron", contó Michael Katz a la cadena de noticias ABC, uno de los alumnos que acaba de encontrarse con su padre en los jardines exteriores del centro educativo. Pero no todos pudieron escapar antes de que la policía encontrara y detuviera al sospechoso. 

Alumnos de la escuela tuiteaban desde abajo de sus bancos, escondidos en sus aulas, mientras la policía informaba que buscaba por el edificio al tirador. "Escuché muchos disparos, como seis. Y pasaron muy cerca", contó otra alumna, Nicole Baltzer.

La joven de 18 años le dijo a la cadena de noticias CNN que faltaban sólo 10 minutos de clase cuando sonó la alarma de evacuación y todos se tiraron al suelo. Aún reinaba la confusión y la incertidumbre, cuando el senador por Florida, Bill Nelson, dijo a la CNN que había "varios muertos" y que era "un mal día" para el estado y el país. 

De inmediato, la escuela, ubicada aproximadamente a 72 kilómetros de Miami y con más de 3.200 alumnos de secundaria inscriptos, se convirtió en un nuevo puntapié para el siempre latente debate sobre el control de armas en el país. 

"Mis oraciones y condolencias para las familias de las víctimas del terrible tiroteo en Florida. Ningún niño, profesor o persona jamás debería sentirse inseguro en una escuela estadounidense", sentenció el presidente Donald Trump en su cuenta de Twitter

Hace sólo unas semanas, en su discurso del Estado de la Unión, Trump había defendido sin medias tintas el derecho a comprar y poseer armas y había criticado duramente a todos aquellos que quieren restringirlo con controles para evitar que menores, personas con problemas mentales o con antecedentes de violencia puedan adquirirlas. 

Por eso, ni bien se conoció la noticia del tiroteo, el senador demócrata Nelson aprovechó su tiempo de micrófono en un debate por otro tema en el Congreso para denunciar el vínculo entre los constante tiroteos masivos en el país, la venta sin control de armas y la negativa de la mayoría de los legisladores en el Capitolio de no cambiar las leyes. 

"Déjenme decirles una vez más que somos responsables de la atrocidad masiva que está pasando en este país y que no tiene paralelo con ningún otro lugar", sentenció el senador e inició lo que seguramente será un nuevo debate, al menos mediático, sobre el control de la tenencia y venta de armas en el país desarrollado con más tiroteos masivos y más armas per cápita del mundo.
 

 

La policía del condado estadounidense de Broward, en el estado de Florida, arrestó a un sospechoso por el tiroteo. "El tirador está ahora bajo custodia. Se trata de un ex estudiante de esa escuela, de 18 años. El escenario aún está activo. Hay reportes de víctimas", informaron. 

Imágenes captadas por redes locales de televisión mostraban decenas de estudiantes que abandonaban corriendo o con las manos en alto la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas. 


También era posible ver personas siendo retiradas en camillas hacia ambulancias situadas en la proximidad de la escuela. En una de las avenidas de acceso era posible ver agentes en posición de tiro, protegidos por sus automóviles. 


Por el momento se desconoce la gravedad de las heridas y el número de víctimas pero la emisora CBS Miami mencionó fuentes del cuartel de bomberos que mencionaban entre 20 y 50 "heridos". 

Casi inmediatamente, el presidente Donald Trump utilizó la red Twitter para ofrecer sus "plegarias y condolencias" a las familias afectadas por el "terrible tiroteo". 

"Ningún niño, maestro o cualquier otra persona debería sentirse inseguro en una escuela estadounidense", señaló el presidente. 

Añadió: "Acabo de hablar con el gobernador Rick Scott. Estamos trabajando en el terrible tiroteo en la escuela de Florida".


La oficina del jefe de policía de Broward pidió también en Twitter que las personas eviten aproximarse de la zona. "EVITEN EL ÁREA", solicitó. 

También orientó a los padres de alumnos a que, en caso que logren contacto telefónico, les pidan que permanezcan protegidos hasta la llegada de la policía. 

Alumnos de la escuela tuiteaban desde abajo de sus bancos, escondidos en sus aulas, mientras la policía informaba que buscaba por el edificio al tirador. 

"Escuché muchos disparos, como seis. Y pasaron muy cerca"


"Escuché muchos disparos, como seis. Y pasaron muy cerca", contó otra alumna, Nicole Baltzer.