Horror. Conmoción. Espanto. Muchas son las sensaciones que tienen los vecinos de la zona rural de Putumayo, al sur de Colombia, desde que se conoció el caso de una nena de diez años que fue brutalmente asesinada por su hermano, de 15.

Cuando hallaron el cuerpo, reveló su padre, estaba “desnuda, toda aporreada”. La pequeña Karen Sofía Romero, de 10 años, fue obligada a salir de la finca en la que vivía en horas de la madrugada. Cuando sus allegados notaron su ausencia, comenzaron a buscarla y, algunas horas después, la hallaron. Su cadáver evidenciaba un terrible sufrimiento.

De acuerdo con lo que averiguaron las autoridades, la chiquita habría sido atada a un caballo y arrastrada unos dos kilómetros, antes de ser descartada. Fue su padre, Samuel, el que halló el cuerpito. Estaba “desnuda y muerta, toda aporreada”, lamentó.

¿Hubo abuso?

Mientras las lágrimas no terminaron de recorrer los rostros de los familiares de la piba, los padres deben afrontar nuevas y muy dolorosas realidades, ya que su propio hijo, Alexander, el hermano de la víctima, fue el asesino. “Está recluido en un centro para menores y estará retenido por cuatro meses mientras continúa el proceso”, contó Samuel.

El joven, de 15 años, confesó el crimen y hasta dejó entrever un supuesto abuso sexual, algo que las pericias no lograron comprobar. Mientras la Justicia avanza, la familia de la chiquita está destrozada, sin entender por qué les ocurrió semejante desgracia.