Una joven británica que esta embarazada y hace cuatro años huyó del Reino Unido para unirse a los extremistas del grupo Estado Islámico (EI) en Siria dijo en una entrevista que "quiere volver a casa", aunque no está claro si podrá hacerlo.

"Al final no pude aguantar más", dijo Shamima Begum tras relatar al diario británico The Times que está embarazada de nueves meses y teme por la salud de su hijo, tras la muerte por enfermedad y desnutrición de sus dos primeros hijos. 

"Ahora todo lo que quiero hacer es volver a casa en Gran Bretaña", afirmó la mujer de 19 años, desde un campamento de refugiados al norte de Siria donde fue encontrada por el periódico.

Ella era una de las tres alumnas que en 2015 se escaparon de su hogar en Bethnal Green, en las afueras de Londres, para viajar a Siria a unirse al EI, en un momento en que el reclutamiento del grupo en línea había llevado a varios adolescentes a unirse al califato. 

Las tres mujeres fueron a encontrarse con una cuarto joven, que ya se había unido al grupo.
Begum contó que tanto ella como sus tres acompañantes se casaron con extremistas del EI en Siria y dijo que una de ellas murió, cree que en un ataque aéreo; mientras que a las otras dos los vio hace dos semanas.

Relató que al llegar a la ciudad siria de Al Raqqa, la que fuera "capital" del EI, se quedó en una casa junto con otras novias recién llegadas y que pidió casarse con un combatiente de "habla inglesa de entre 20 y 25 años".

Diez días después se casó con un holandés de 27 años y ha estado con él desde entonces.
Juntos huyeron hace dos semanas de Baghuz, el último reducto que controla el EI de su "califato", que está siendo atacado por milicias autonomistas kurdo-sirias apoyadas por bombardeos de la coalición liderada por Estados Unidos.

Ambos están ahora, junto con otras 39.000 personas, en un campamento de refugiados del norte de Siria.
Al ser consultada sobre su vida en el "califato", Begum aseguró que llevaba "una vida normal. La vida que se ve en los videos de propaganda, normal", afirmó.

"De vez en cuando hay bombas y esas cosas. Pero aparte de eso ...", matizó la mujer.

Sin reservas, contó que no se arrepintió de haberse unido al grupo y que no se alarmó la primera vez que vio la decapitación de una víctima de los extremistas.

"No me desconcertó en absoluto (...). Sólo pensé en lo que le habría hecho a una mujer musulmana si hubiera tenido la oportunidad", sostuvo.

"No me arrepiento de haber venido", aseguró Begum y reiteró su deseo de regresar.

El secretario de Estado de Seguridad británico, Ben Wallace, dijo que es "preocupante" que Begum no exprese remordimientos y advirtió que deberá afrontar las consecuencias.

"Cualquier ciudadano británico que haya dejado el país y se haya apoyado de acciones terroristas en Siria, debe estar preparado si regresa al país para ser interrogado, investigado y posiblemente acusado formalmente ante la justicia", recordó Wallace.

Otra posibilidad es que Begum puede acceder a un programa del gobierno diseñado para desradicalizar a los arrepentidos y ayudarlos a integrarse a la sociedad. 

En última instancia, la joven -que asegura no ser "la misma colegiala tonta que huyó hace cuatro años"- sabe que la espera una recepción hostil. 

"Sé lo que todos en mi casa piensan de mí, ya que he leído todo lo que se escribió sobre mí en Internet", señaló. "Pero solo quiero volver a casa para tener a mi hijo. Haré todo lo que sea necesario para poder volver a casa y vivir en silencio con mi hijo".

Según cifras del gobierno, unos 900 británicos huyeron del país para unirse al EI y se cree que el 20% de ellos ha muerto mientras que el 50% de los sobrevivientes ha regresado.

Shamima Begum tras abandonar su casa.

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