Por Gabriel Arias
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Un vagón de tren en el bosque francés de Compiégne fue el lugar en el que hace 100 años se firmó el armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial, entre el Imperio Alemán y la denominada Triple Entente. El conflicto dejó millones de muertos, entre civiles y militares, pérdidas millonarias y la gestación de la futura Segunda Guerra Mundial, dos décadas más tarde.

Mientras que el Viejo Continente se desangraba por la denominada Gran Guerra, Argentina vivía el panorama de otra manera.

El historiador Juan Pablo Bustos Thames le contó a "Crónica" que "en ese momento gobernaba Victorino de la Plaza, quien asumió tras la muerte de Roque Sáenz Peña, en agosto de 1914".

"Como Argentina venía de celebrar su centenario por la Revolución de Mayo de 1810, momento en el cual muchos países civilizados nos habían homenajeado, decidieron no meterse en la guerra brutal que dejaba mucho para perder y poco para ganar, sobre todo había buena relación con las naciones implicadas", explicó el especialista, antes de agregar que tras "las elecciones de 1916, que ganó el radical Hipólito Yrigoyen, se continuó con la misma política de no ingresar a la guerra, es decir, que Argentina se mantuvo neutral".

Jerarcas alemanes y de los aliados firmaron el armisticio en un tren, en la ciudad francesa Compiégne.


Los que fueron

Si bien el país evitó ingresar a la guerra, esto no impidió que varios voluntarios, soldados o hijos de inmigrantes decidieran participar. De hecho, hay varios hombres que estuvieron en el frente de batalla, trincheras, en el aire o bien cuidando la salud de los heridos en diversas partes de Europa.

Entre ellos se puede destacar a los pilotos de combate Alexander Beck, Thomas Colvill-Jones, Thomas Traill y Bertram Hutchinson Smyth (quienes volaron para la Fuerza Aérea Británica), Eduardo Oliveros, Geronimus Wilmart y Vicente Almandos Almonacid (para Francia), Máximo Von Fremery y Mario Scherff (para Alemania), Raúl Simonini, Rafael Cappo, Luigi Capparucci y Doménico Girardi (para la aviación italiana).

En cuanto a la infantería, los soldados Charles Lescat ( Francia) y Lucio Fontana ( Italia, quien recibió la medalla de plata al mérito), participaron en la guerra de trincheras en Europa.

Por otra parte, el cirujano Enrique Finochietto se instaló a las afueras de la ciudad de París para asistir a los combatientes y el otro médico que cumplió las mismas funciones fue Juan Carulla.

De esta manera, aunque Argentina no participó del conflicto que terminó hace 100 años, hubo ciudadanos que decidieron sumase a la guerra y defender así sus ideales.

La batalla de las Malvinas

La Primera Guerra Mundial tuvo una batalla tan importante como peculiar: la de las Islas Malvinas. El 8 de diciembre de 1914, la flota alemana mantenía una férrea persecución de navíos británicos en el Mar del Norte, aunque los teutones sabían que si tomaban la base ubicada en las Islas Malvinas podrían cortar el circuito entre ese mar y Australia.

Aquella fecha los encontró en la batalla de Malvinas, aunque todo comenzó y finalizó en el sur de Chile con el hundimiento de casi todos los barcos alemanes que estaban en la zona. Inglaterra, bajo las órdenes del capitán Frederick Dovengton (con 10 barcos), tuvo sólo diez bajas contra las 1.871 de los alemanes y sus cinco navíos hundidos.

La contienda dejó además 215 prisioneros y 19 heridos, aunque para la marina alemana la baja más importante fue la de Maximilian Von Spee, vicealmirante de la Marina Imperial, que perdió la vida junto con sus dos hijos.

Barcos nacionales

La marina alemana estaba recelosa de los movimientos "aliados" que ocurrían en los mares de Europa, de hecho, no sólo hundieron barcos de guerra enemigos sino que cometieron el error de destruir naves que no eran de combate.

Entre ellas hubo barcos argentinos: los veleros "Monte Protegido" (el 4 de abril de 1917, en Rotterdam) y "Oriana" (el 6 de junio de 1917, en Génova), el vapor “Toro" (22 de junio de 1917, en Barcelona) y el barco a motor “Ministro Yriondo” (el 26 de enero de 1918, en el Mediterráneo).

Nuevas armas

La Gran Guerra trajo muchos avances tecnológicos a nivel de armamento. Entre otras cosas, se vieron en el campo de batalla los tanques, que suplantaron a la caballería, además de acorazados, submarinos, aviación militar, ametralladoras, gas mostaza y su respectiva máscara.

Sobre todo, fue una guerra de trincheras, ya que la infantería cavaba fosas para colocar alambrados y trampas contra el avance de la artillería.