Empezó jugando de delantero, pero por casualidad terminó en el arco para no separarse nunca más de los tres palos. “Un día no había quién quedara de portero y decidí ponerme yo”, expresó Alvaro Taboada, golero del Victoria Femenino que está a horas de jugar un partido muy importante. Su equipo debe ganar para meterse en la promoción para disputar el ascenso a la segunda categoría. Sin embargo, su historia no termina aquí, cuando Álvaro llegó al Victoria no siempre fue Álvaro.

“Ahora no me gusta hablar del pasado, lo evito todo lo que puedo”, expresó Taboada en una entrevista. Hace dos meses decidió abrirse a su pareja sobre su decisión, ahora iba a ser un chico. “Tenía cuatro en la cabeza y Álvaro era el que más me gustaba. Así que le dije que probara a llamarme así para ver si me hacía sentir mejor. Y así fue. Cada vez que me tomaban por un chico en la calle me sentía halagado, mi autoestima crecía”, continuó.

Una vez dado el primer paso, llegó el momento de darle la noticia a sus compañeras de equipo. “Necesitaba soltarlo, era como un peso que llevaba pero en el momento me puse muy nervioso. Íbamos en autobús a Santiago a jugar y durante el viaje se lo conté a Noe, la otra portera. Me animó a que lo dijera a las demás, a que diera el paso. Necesitaba un punto de apoyo y ella en ese momento me lo dio”, contó Álvaro, que al bajar del micro se lo confesó a su entrenadora.

Para su sorpresa, la reacción de todo el grupo fue más que positiva, recibieron su nueva identidad con los brazos abiertos.

«Lo primero que me preguntó fue si me iba a influir en el partido. Le contesté que no. Me dijo entonces si necesitaba que me ayudara a explicárselo a mis compañeras y se lo agradecí. Había algunas que llevaban conmigo muchos años y tenía más confianza, pero otras eran nuevas y me daba miedo cómo se lo podían tomar». En el medio de la charla técnica, previa al inicio del encuentro, Cristina lo contó y el arquero se emocionó.

Para su sorpresa, la reacción de todo el grupo fue más que positiva, recibieron su nueva identidad con los brazos abiertos. “Me dieron un abrazo y empezamos el partido. En ellas no cambió nada pero en mí sí. Me ayudó a sentirme mejor”, comentó.

Sin embargo, este proceso no termina con una simple confesión. Dos asociaciones van a asesorarlo para los trámites y lo que se viene para él. Un proceso de hormonación que podría durar por lo menos dos años. “Tengo claro que lo quiero hacer, pero con calma e informarme bien antes. Es como que necesito ir despacio, pero deprisa a la vez, para estar satisfecho conmigo al 100%. Quiero cambiar mi cuerpo, mi sexo, y seguir jugando al fútbol con los chicos. No sé todavía si me sentiré a gusto pero es algo que en el futuro quiero probar. Voy a intentarlo, al menos”, afirmó Álvaro.

"Me saqué de encima un peso enorme y ahora no me voy a parar”

También tiene claro cuáles son sus referentes en esta nueva etapa. “Desde pequeño idolatraba a Iker Casillas, siempre lo vi con muchísimos reflejos y una gran regularidad. Luego está Buffon, que me flipa que siga a ese nivel con la edad que tiene. Para mí es uno de los mejores guardametas de todos los tiempos”, expuso.

¿Cómo fueron los inicios?

Fuera de lo futbolístico, Taboada dejó claro dónde comenzó su proceso. “Desde pequeño me di cuenta de que algo no en mí no encajaba. Tenía envidia de los chicos. Me lo iba tragando yo solo, nunca fui capaz de decírselo a nadie. Era una sensación extraña. Hacía cosas y no sabía por qué. Me lo callaba todo”.

“De niño me afectaba pero de otra manera. Según iba creciendo, la frustración era mayor y lo pasé peor». Lo primero que hizo fue requerir referencias en internet. «Busqué información. Sabía que había gente conocida en la misma situación que yo. Me vi algunos vídeos y, cuando fui al psicólogo, lo tuve todo claro”.

“Desde pequeño idolatraba a Iker Casillas, siempre lo vi con muchísimos reflejos y una gran regularidad", expresó.

Llegó entonces el momento de dar un paso más. «Decidí contárselo a mis padres, que en un primer momento no lo entendieron mucho». En prinicipio ellos pensaron que se trataba de una capricho adolescente, en este momento los psicólogos fueron determinantes para hacerles entender la situación a sus progenitores.

Para finalizar, Álvaro Taboada se refirió a los posibles comentarios de la gente. “Habrá gente que opine una cosa y otra que piense lo contrario. Es complicado. Sé que contarlo públicamente es un paso enorme y me ha costado mucho, pero si ayuda a otras personas, pues ya está. Me saqué de encima un peso enorme y ahora no me voy a parar”, finalizó.

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