Christopher Kruithof, de 47 años y oriundo de Connecticut, Estados Unidos, presentó una denuncia contra el FBI alegando que la agencia estaba bloqueando su teléfono después de que viera pornografía con menores en el dispositivo. Pero las autoridades no tenían nada que ver ya que se trataba de un virus "ransomware" que afectaba a su celular.

Sin embargo, con su queja la policía alertó que estaba incurriendo en un delito: tenencia de pornografía infantil. En su indignación le mostró a la Policía una foto erótica de menores que tenía en su teléfono en el momento de la denuncia. Los oficiales dejaron que el hombre se fuera y luego obtuvieron una orden para registrar su móvil.

Un día después, detuvieron a Kruithof por dos cargos de posesión de pornografía infantil de primer grado. De hecho el acusado entregó voluntariamente dos teléfonos con cientos de imágenes de pornografía infantil.

Según el reporte policial, también admitió que había impreso 30 páginas de porno infantil con impresoras de bibliotecas de todo Connecticut, aunque admitió haberse deshecho de ellas. Kruithof declaró que "tiene un problema" y que por eso realizaba terapia.