La pandemia del Covid provocó cambios bruscos en la organización de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. No sólo afectó la realización planeada originalmente para el año pasado, sino que hizo que el planeamiento sea readaptado para evitar brotes de contagios durante la competición.

Fue por eso que los organizadores decidieron diseñar un plan para desalentar los encuentros sexuales en la Villa Olímpica, donde se alojan todas las delegaciones participantes. ¿Cúal fue la solución? Instalar camas de cartón, fabricada con materiales renovables para que sean recicladas al terminar competencia, que fueron bautizadas como camas "anti sexo". Estas estructuras están diseñadas para soportar hasta 220 kilos.

“Las camas de cartón son en realidad más resistentes que las de madera o acero”, afirmó la empresa encargada de la construcción, Airweave, en un comunicado.

Por ese motivo, desde que comenzaron los Juegos Olímpicos, varios deportistas parecen decididos a desmitificar las limitaciones de dichas camas que, se rumoreaba, no tenían la capacidad para aguantar movimientos bruscos.

De hecho, los jugadores de la Selección Argentina de básquet Francisco Caffaro y Tayavek Gallizzi fueron algunos de los que se sumaron al desafio. Así fue que muchos se filmaron saltando arriba de ellas y compartieron las imágenes en sus redes sociales.

Hasta el momento, las camas habían aguantado, pero el pasado martes un entrenador uruguayo demostró que no son tan resistentes. Diego Chiriff, a cargo del equipo de natación, provocó el crujido de la estructura que sostiene su colchón tras brincar sobre éste.

Al parecer, el hombre tenía un rato libre y con la complicidad de uno de sus entrenados se grabó realizando la prueba. Apenas aterrizó con sus pies sobre las sábanas, sintió que las maderas habían cedido y al mirar con atención observó que efectivamente había dañado la estructura.

Todo quedó registrado por el nadador Enzo Martínez, quien lo publicó en su Instagram. En el video se escuchan las carcajadas del deportista tras el insólito episodio.

Se desconoce si los organizadores la repararán, la cambiarán o si ahora Chiriff deberá dormir en el suelo. Lo que sí es seguro es que nadie en la Villa Olímpica debería usar sus camas para algo que no sea dormir, a menos que quieran correr el riesgo como le ocurrió al uruguayo.

La realidad es que los cerebros detrás de Tokio 2020 se comprometieron a priorizar la sostenibilidad para demostrar que su país, un gran emisor de carbono, puede trabajar por un futuro más verde.

Por eso los somieres individuales se reciclarán en productos de papel después de los Juegos, mientras que los componentes del colchón se reciclarán en productos de plástico.  Hay un total de 18 mil camas distribuidas por la Villa Olímpica.

Así son las camas "anti sexo" de la Villa Olímpica de Tokio.

Así un entrenador uruguayo romíó la cama "anti sexo"

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