La ira ya fue desatada y este viernes podría ser una lamentable jornada de violencia generalizada en repudio al reconocimiento yanqui de Jerusalén como capital israelí. Las manifestaciones de protesta comenzaron con decenas de heridos y disparos de misiles de ambos lados, pero, en las próximas horas, la tensión podría desbordar.

“Instamos a todas las personas libres de Palestina a participar, este viernes, en el ‘día de la ira’ y declarar este día como el comienzo de una nueva intifada”, expresó el líder del movimiento Hamas, Ismaíl Haniyé, quien agregó que “comenzará la rebelión del pueblo contra la ocupación”.

“Estamos seguros de que ganaremos, devolveremos y liberaremos nuestra tierra santa”, siguió. Tras convocar a una intifada como las de las décadas de 1980 y 2000, que terminaron con más de 4.000 muertos, expresó: “La decisión estadounidense es una agresión a nuestro pueblo y una guerra a nuestros santuarios. Queremos que el levantamiento dure hasta que (Donald) Trump y la ocupación lamenten esta medida”.

Sus dichos llegaron en medio de las protestas que se dieron en varios países de la región. En Cisjordania y en Gaza, decenas de palestinos sufrieron heridas, en su mayoría por disparos de soldados israelíes, quienes también intentaron dispersar a los manifestantes con gases lacrimógenos.

Se espera, en tanto, que este viernes las movilizaciones sean mucho mayores, por tratarse del día sagrado islámico, en el que los fieles se reúnen en las mezquitas a rezar.

La respuesta
En un clima de tensión, que podría superar todos los límites, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, manifestó que la decisión del presidente de Estados Unidos lo “ató para siempre” a la historia de Jerusalén y aseguró que, otros países, también trasladarán su embajada a la disputada ciudad.