Siete policías muertos y al menos 10 internos heridos dejó un motín ocurrido entre la noche de este sábado y la madrugada de este domingo en una prisión del estado mexicano de Veracruz (este), donde los reclusos exigían la destitución del director, Valentín Hernández, y 15 custodios, incluido su jefe.

Prendieron fuego los colchones.

El motín en el penal estatal de La Toma, a 300 kilómetros al sudeste de la capital mexicana, se inició a las 22.00 horas de este sábado (00.00 de este domingo hora argentina) y concluyó alrededor de las 06.00 (8:00), cuando las fuerzas de seguridad recuperaron el control del penal.

Participaron del operativo unos 200 elementos de seguridad locales y federales, con apoyo de un centenar de vehículos y un dron, que convergieron sobre el municipio montañoso de Amatlán de Los Reyes del Estado costero del Golfo de México donde se sitúa la cárcel.

Policía a las afueras de la cárcel.

Gruesas cortinas de humo se elevaban hacia el cielo debido al incendio y familiares de los prisioneros acudieron para informarse sobre la situación de sus parientes.

Inicialmente, los 1.300 presos quemaron colchones y se apoderaron de herramientas de la carpintería.

 

La Toma es una cárcel de mediana seguridad en la que ya hubo protestas por superpoblación.
Agentes del grupo antimotines de la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz ingresaron al centro penitenciario para reubicar en otros sitios a presos de alta peligrosidad y tratar de controlar la revuelta de internos, acusados de distintos delitos tanto del fuero común como del federal.

El Gobierno estatal, en un comunicado de prensa, informó que al ingresar, los policías fueron repelidos por reos que se habían apoderado de algunas herramientas de la carpintería y prendieron fuego a colchones.

La quema de colchones, señaló el boletín, “pudo haber provocado la asfixia de los elementos policiacos”. Peritos de la Fiscalía General del Estado analizan las causas del fallecimiento de los agentes, informaron las agencias de noticias ANSA, EFE y DPA.

Trascendió que al menos 10 presos resultaron heridos durante la operación. A las afueras de la prisión, miembros de la Policía Federal, la Marina-Armada de México, la Policía Estatal y la Policía Militar resguardaban las instalaciones para evitar que familiares de los internos ingresaran.

Familiares de los presos encararon a los uniformados y exigieron que el gobernador Miguel Ángel Yunes llegara al lugar para informar sobre la situación. Las bandas de narcotraficantes sumieron a Veracruz en una espiral de violencia en la última década.

Fuente: Télam