Las calles de Caracas volvieron a estar copadas por miles de personas, en una nueva jornada de manifestaciones a favor y en contra del gobierno de Nicolás Maduro. En ese marco, el líder opositor Juan Guaidó anunció el pronto ingreso de la ayuda humanitaria al país. El autoproclamado presidente expresó ayer que el sábado 23 de este mes empezará a arribar la asistencia, aunque no dio más detalles, ya que el chavismo se mantiene firme en su rechazo a cualquier ayuda externa.

"La ayuda humanitaria va a entrar sí o sí a Venezuela porque el usurpador (por Maduro) va a tener que irse sí o sí de Venezuela", advirtió Guaidó, antes de confirmar la apertura de un nuevo centro de acopio en el estado fronterizo brasileño de Roraima, a la vez que anticipó que habrá dos más, más allá del que ya funciona en la ciudad colombiana de Cúcuta.

En ese marco y para evitar una escalada de las tensiones, el opositor aseguró que "no va a existir" una guerra. "Ustedes (en el chavismo) hablan de una supuesta guerra que no va existir (...) ¿quién estaría dispuesto a ir a la guerra si (Maduro) no tiene ni siquiera el respaldo y el respeto de sus vecinos y el mundo?", se preguntó.

De inmediato, reflexionó que esa "amenaza de falsa guerra es para intimidar" al pueblo. "No es cierto", insistió, antes de manifestar que "cuando el 90 por ciento de la población quiere un cambio, no hay quien lo detenga".

"¿Quién estaría dispuesto a inmolarse por un tipo que no protege a nadie?. ¿Quién estaría dispuesto a ir a la guerra por una persona que no goza del respaldo popular? Absolutamente nadie. Mientras, nosotros estamos reclutando voluntarios (para repartir la ayuda humanitaria). Ya se han registrado en menos de 24 horas 250.000", comparó. Por último, en medio de la euforia que lo caracteriza por el promisorio futuro que, según dice, le espera a Venezuela cuando termine la usurpación, Guaidó le reclamó a los militares que se pongan "del lado de la Constitución" y no sigan las órdenes de Maduro para bloquear la llegada de la asistencia internacional.

La contramarcha

Mientras Guaidó anuncia sus planes a sus seguidores, en el oeste de Caracas, miles de personas que defienden al gobierno marcharon para conmemorar el Día de la Juventud y los 205 años de la Batalla de la Victoria, un combate clave en la independencia del país a principios del siglo XIX.

Con su respaldo, Maduro reiteró que no está dispuesto a hacerle las cosas fáciles a Guaidó y, menos aún, a rendirse ante los planes del gobierno estadounidense, al que definió como un grupo de extrema derecha vinculada al Ku Klux Klan. "Es una guerra política, del imperio de Estados Unidos, de los intereses de la extrema derecha que hoy gobierna, del Ku Klux Klan, que gobierna la Casa Blanca, que quiere apoderarse de Venezuela", dijo y, pese a todo, sostuvo que guarda esperanza en que "este grupo extremista en la Casa Blanca sea derrotado por una poderosa opinión pública mundial". En ese marco fue que aseguró que la intención de Donald Trump es "crear una crisis humanitaria para justificar una intervención militar". Esta novela, con final incierto, tendrá más capítulos.