Cuando los ojos estaban puestos en la tragedia de la Amazonia, donde más de 20 personas murieron por el naufragio de un barco, Brasil sufrió un nuevo siniestro en sus aguas.

“El oleaje en la Bahía de Todos los Santos era muy fuerte en la madrugada”, detalló el cónsul general de Argentina en Salvador, al confirmar que no hay compatriotas entre las víctimas del “Cavalo Marinho 1”, que sufrió el accidente a las 6.30 del jueves, unos 200 metros después de haber partido desde la terminal de Mar Grande, en Itaparica.

De inmediato se inició un operativo de rescate que incluyó lanchas particulares y varios navíos oficiales, que lograron recuperar los cuerpos de 22 fallecidos y el de un bebé, que murió luego, al llegar a un hospital de la zona. Además de los 89 sobrevivientes, continuaban las tareas de búsqueda de 17 desaparecidos.
 
Las causas
Aunque no hubo confirmación sobre qué llevó a la embarcación a darse vuelta, miembros del cuerpo de bomberos detallaron que a la hora del siniestro había mucho viento y las olas llegaban a los dos metros de altura. 

En ese sentido, uno de los sobrevivientes, Edivaldo Santos, expresó que no bien comenzaron la travesía empezó a llover y el barco fue impactado por dos olas grandes.

“Mucha gente cayó al mar. Tardaron dos horas en rescatarnos, absurdo porque estábamos cerca del atracadero”, describió.

Por su parte, otra pasajera, Morena Santana, contó que “no había de dónde agarrarse” y que cuando se dieron cuenta ya estaban “debajo del barco”.

Mientras, las autoridades comenzaron a investigar si el barco se accidentó luego de intentar ayudar a una lancha que estaba encallada frente a la terminal portuaria de Mar Grande.

Mala racha
Este naufragio ocurrió horas después del sufrido por el “Comandante Ribeiro”, en el río Xingú, en el estado norteño de Pará, que dejó 21 muertos y siete desaparecidos. Sin embargo, a pesar del tiempo, aún no estaban claras las causas del siniestro.