Daniel Lara es cuidacoches en uno de los paradores top de ese balneario exclusivo uruguayo desde hace 15 años. Su trabajo es idéntico al de los casi 600 "trapitos" distribuidos allí, aunque existe una gran diferencia: recauda durante toda la temporada cerca de U$S 7.000 de propina. "En la parada 49, frente a Bagatelle, en La Barra. Acá me conocen todos", cuenta el trapito.

"Tengo la suerte de estar frente a un restaurante muy concurrido durante la temporada. Especialmente a partir de Año Nuevo y hasta el 10 u 11 de enero, donde se llena y la única forma de almorzar o cenar allí es con reserva. El 31 a la noche, una mesa de 10 personas tuvo que pagar la misma cantidad de dinero que yo recaudo en dos meses. Increíble", agrega. El secreto de su éxito no tiene ningún misterio. "El turista no quiere sentirse invadido ni observado. Soy cordial, les devuelvo siempre una sonrisa, pero no los molesto para nada", explica el hombre de 48 años, oriundo de San Carlos.