"Ayer, una escuela repleta de niños inocentes y atentos maestros vivió una escena de violencia, odio y maldad terribles. (...) Ningún niño ni maestro debería correr peligro en una escuela estadounidense, y ningún padre debe sentir miedo al despedirse de un niño en la mañana”, aseguró Donald Trump en su discurso.

El mandatario ordenó izar las banderas a media asta en todos los edificios públicos en señal de luto por los 17 muertos y 15 heridos que provocó ayer el ataque de un ex alumno de 19 años, y se dirigió a la sociedad estadounidense con un mensaje televisado. 

En él, prometió visitar la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas de Parkland, en el sur de Florida, a unos 80 kilómetros de Miami, y reunirse con las familias de las víctimas, los sobrevivientes y funcionarios locales, según la agencia de noticias ANSA.

"Estamos comprometidos a trabajar juntos para asegurar las escuelas y afrontar el difícil problema de la salud mental. (...) Si necesitan ayuda, acudan a un profesor, a un policía, a un pastor. Respondan al odio con amor. Respondan a la crueldad con bondad”, pidió Trump, quien ya ayer había calificado al joven atacante, Nikolas Cruz, como una persona “mentalmente desequilibrada”

Pese a ello, el Pentágono reconoció este jueves que el joven recibió recientemente entrenamiento militar, un dato que explica el alto número de víctimas.

Desde que asumió, Trump se declaró en contra de imponer nuevos controles a la venta y tenencia de armas e, incluso, eliminó los pocos cambios que había logrado introducir su antecesor, Barack Obama, a través de decretos. 

Uno de los controles que anuló, ni bien asumió la Presidencia, fue el que prohibía que un enfermo mental pueda comprar un arma.