Los talibanes protagonizaron una de las jornadas más sangrientas del año en Afganistán, donde al menos 75 personas murieron, entre ellos 25 civiles, y 168 resultaron heridas en tres ataques con coche bomba contra puestos policiales y oficinas del gobierno. "Este fue el mayor ataque de los talibanes (...) en los últimos seis meses”, afirmó en una rueda de prensa en Kabul el viceministro de Interior afgano, Muradali Murad, quien subrayó que se trató de una sola acción ya que las explosiones ocurrieron de manera “simultánea”.


Los ataques se produjeron en las provincias de Maidan Wardak, Ghazni y Paktia, limítrofes entres sí, y contaron todos ellos con el mismo modus operandi inicial: la detonación de vehículos cargados de explosivos para iniciar la acción. A primera hora de la madrugada, un coche bomba estalló frente al Cuartel General del distrito de Andar -que alberga las oficinas de la Policía y de la Administración local- y fue seguido por un tiroteo en el que murieron 25 miembros de las fuerzas de seguridad y cinco civiles, mientras que otros 10 efectivos resultaron heridos. 


Casi en simultáneo, los talibanes realizaron una acción similar en las oficinas centrales del Gobierno del distrito de Jaghato en Maidan Wardak, en la que murieron tres miembros de las fuerzas de seguridad. 
Y por último, hacia las 9.30, ocurrió el ataque de mayor envergadura en el cuartel de Gardiz, la capital de Paktia, donde la Policía tiene su sede principal para las provincia homonima, Paktika, Khost y Logar, informó la agencia de noticias EFE.


En el ataque participaron siete talibanes, de los cuales dos murieron al detonar sus vehículos cargados de explosivos contra una de las puertas de acceso y los otros cinco fueron abatidos por la Policía. El viceministro de Interior detalló que en ese ataque murieron 21 miembros de las fuerzas de seguridad y 20 civiles, y que además hubo 158 heridos, 110 de ellos civiles que se encontraban en el lugar.


En ese último ataque, los talibanes mataron al jefe de la Policía de Paktia, el general Toryalai Abyani.
El portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, reivindicó los ataques de Ghazni y Paktia en sendos comunicados. Sobre el último en Paktia, Mujahid detalló que se emplearon dos vehículos cargados de explosivos en el inicio de la operación contra el cuartel: un camión y un coche de Policía que habían robado antes.


Este mismo cuartel ya fue objeto de un ataque talibán el pasado mes de junio, cuando 11 personas murieron y 20 resultaron heridas en una acción realizada por un grupo de seis talibanes. Según Murad, los talibanes “usaron todos sus recursos para estos ataques, este es el máximo poderío” con el que cuentan. 


El presidente afgano, Ashraf Gani, condenó los “ataques terroristas” de este martes en un comunicado, en el que recordó que en los últimos siete meses los insurgentes han sufrido “duras bajas y están visiblemente frustrados”. Sin embargo, lo cierto es que el gobierno está perdiendo terreno frente a los talibanes, que controlan más del 40% del territorio.