El comando militar estadounidense, que dirige los bombardeos y la ayuda militar en el terreno en los dos países vecinos de Medio Oriente, los bastiones del Estado Islámico en el mundo, aseguró que se toma “seriamente las bajas civiles” y explicó que realiza investigaciones que involucra a testigos, al personal militar afectado, a las autoridades locales y revisiones en el terreno. 

Pese a esta profesionalidad, el comando militar estadounidense hace este de anuncios años después de los ataques y el reconocimiento suele difundirse lejos de los titulares de los medios internacionales, que están más preocupados con la información del día o la actualidad. 

Además, el Pentágono no suele explicar si estas muertes de civiles estuvieron dentro de los cálculos previos a cada bombardeo aéreo o si hubo algún error o evento inesperado en el momento del ataque. Los detalles de las operaciones siguen siendo secretos, al igual que los nombres de las víctimas. 

Estados Unidos comenzó a bombardear desde el aire a los milicianos del EI en Siria e Irak a mediados de 2014 y desde entonces la coalición, que incluye a 60 países pero que funciona principalmente con los aviones y los pilotos norteamericanos, que lidera lanzó más de 26.000 ataques. 

De este total de ataques aéreos, surgieron 1.250 denuncias formales de muertes civiles, de las cuales el Pentágono sólo aceptó 178.

Mientras estas cifras son poco conocidas y poco publicitadas por la Casa Blanca y los medios estadounidense, los sucesivos gobiernos norteamericanos celebran constantemente los avances militares y el retroceso del EI en el terreno.