Laila Anwar Al Ghandour tenía ocho meses y falleció por inhalar gases lacrimógenos lanzados por el ejército israelí en la Franja de Gaza. Su madre, de 17 años,  la dejó al cuidado de los tíos, en su vivienda porque debía ir al dentista.

La bebita no soportó los gases. 

Cuando llegó la represión y los gases lacrimógenos arrojados por el ejército israelí contra los manifestantes palestinos, la niña los inhaló y no pudo sobrevivir convirtiéndose así en la víctima más pequeña de la violencia vivida en esa zona el lunes y martes pasados.

La madre, junto a su pequeña.

 

Familiares despiden a la beba.

Según Al Jazeera, el tío de la niña Ammar Rezeq, de 11 años, la llevó hasta la zona fronteriza porque creía que su hermana y su madre participaban de la movilización reprimida por militares de Israel. "Apenas podía respirar, aspiró mucho humo, pero lloraba. Y de repente se calló. Pensaba que dormía", contó el menor.

La desgarradora imagen del niño junto al cuerpo de la beba que comenzó a difundirse a través de los medios de comunicación, causó estupor y angustia alrededor del mundo.

El tío y la pequeña, en el hospital.

La abuela de la menor informó que al ingresar al hospital, llevaba una hora de fallecida y que padecía una patología congénita en su corazón.

A la Corte de la Haya

El canciller palestino, Riad al Maliki, viajará a La Haya la próxima semana para presentar ante la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) una denuncia contra Israel por la muerte de más de 100 manifestantes palestinos en la Franja de Gaza durante las protestas por la “Marcha del Retorno” y contra el traslado de la Embajada de Estados Unidos a Jerusalén.

"Este es un nuevo capítulo de deshumanización de mi pueblo”, dijo la embajadora palestina en La Haya, Rawan Sulaiman, quien anunció así la decisión de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y agregó que la misma irá acompañada de un archivo que recoge todos los presuntos crímenes “cometidos esta semana por el Ejército de la ocupación” israelí.