Al menos 143 incendios azotaban la región oeste de Canadá, en especial la provincia de la Columbia Británica.

El gobierno federal se aprestaba a enviar aviones militares y a coordinar ayuda con el primer ministro de la Columbia Británica y con alcaldes locales y jefes indígenas de las comunidades afectadas.

Las llamas vinieron después de una ola de calor récord que se prolongó varios días y que dejó marcas históricas, como los 49,5 grados centígrados registrados el miércoles. Este período de altas temperaturas, que expertos adjudican al cambio climático, ya causó al menos dos centenares de muertos en Canadá y Estados Unidos.

"Es probablemente el incendio más grande que haya visto. Y eso que he estado en cientos de ellos", opinó el documentalista y explorador Kyle Brittain.

La pequeña localidad de Lytton ardió y sus 250 habitantes debieron ser evacuados. Según fuentes locales, el pueblo (ubicado a unos 250 kilómetros al noreste de Vancouver) "sufrió daños estructurales y el 90% del poblado está incendiado, incluida el área central".

Para peor, los boletines meteorológicos auguran "una cresta excepcionalmente fuerte de alta presión" que vaticina todavía más calor para los próximos días.

La situación se trasladó a la costa oeste de Estados Unidos. En California se emitieron avisos de evacuación que incluye la región del lago Shasta, donde se esperaba gran cantidad de turistas aprovechando el fin del 4 de julio, la fiesta nacional del país.