El aislamiento internacional al que Donald Trump está llevando a Estados Unidos dio un nuevo paso al anunciar el retiro del país de la Unesco, organismo al que acusó de avanzar hacia una dirección antiisraelí, por lo que dijo que necesita una "reforma fundamental". De inmediato, Tel Aviv siguió los mismos pasos.

La resolución yanqui tiene también otras aristas, pero una fundamental parece ser la económica. "Esta decisión no se tomó a la ligera y refleja las preocupaciones de los Estados Unidos con los crecientes atrasos en los pagos en la Unesco", señaló la vocera del Departamento de Estado, Heather Nauert, quien también aludió a "la necesidad de una reforma fundamental en la organización y la continua tendencia anti- Israel".

La salida estadounidense de la agencia de educación, ciencia y cultura de las Naciones Unidas se concretará el 31 de diciembre del año próximo. A partir de ese momento, Washington pretende establecer una misión permanente como país "observador", para "aportar opiniones, perspectivas y conocimientos especializados".

Este no es el primer embate estadounidense contra el organismo, ya que su postura se endureció desde 2011, cuando la agencia aceptó a Palestina como Estado miembro. Según la ley yanqui, el gobierno no puede financiar agencias de la ONU u organizaciones internacionales que reconozcan unilateralmente a Palestina, sin un acuerdo de paz previo con Israel.

La bronca de la Casa Blanca aumentó, entre otras cosas, por las resoluciones contra la política de ocupación militar y colonización de Israel sobre los territorios palestinos, así como por negar las anexiones judías como sitios sagrados o las referencias a Israel como "potencia ocupante".

Por el mismo camino

El gobierno israelí rápidamente se sumó a la decisión de abandonar la Unesco. Su primer ministro, Benjamin Netanyahu, instruyó a la Cancillería para que inicie los trámites de salida del organismo. "Esta es una decisión valiente y moral, porque la Unesco se ha convertido en el teatro del absurdo y porque, en lugar de preservar la historia, la distorsiona", manifestó.

Lamento

Tras conocer la decisión de Estados Unidos, la responsable de la Unesco, Irina Bokova, lamentó "profundamente" que Washington abandone la agencia en un momento en que "la lucha contra el extremismo violento pide una inversión renovada en educación y en diálogo intercultural para prevenir el odio". Sin embargo, aseguró que trabajará para "construir un siglo XXI más justo, pacífico y equitativo", con el "liderazgo de todos los Estados".