La actualidad que atraviesa el mundo actual nos hace vivir a un ritmo más frenético y con diversas obligaciones, y esto generalmente suele venir con mucha fatiga, sin embargo, un caso que parecía ser una situación normal para una británica terminó de una manera distinta.

Carrie Kearns es la protagonista de este historia y tras culminar con sus tareas laborales diarias, se sentía exhausta al llegar a su casa, aunque tenía que ver con un trastorno que hasta el momento no le habían identificado.

Recién allí, luego de muchas consultas, un especialista le confirmó que ella era autista. Los médicos explicaron que la razón por la que se sentía tan agotada era porque había estado “enmascarando todo el día tratando de encajar”.

La madre de dos hijos, de la ciudad de Bolton, dijo sentirse aliviada por el descubrimiento después de las dificultades a las que enfrentó. “Es un alivio descubrir que sos autista porque te das cuenta de que no hay nada malo en mí”, dijo. “Entiendo que mi forma de pensar y de actuar y de hacer las cosas es normal para mí y que está bien hacer esas cosas y ser así”, agregó.

¿Qué es el autismo?

El autismo es una enfermedad asociada al desarrollo que suele aparecer durante la primera infancia y puede afectar a las habilidades sociales, la comunicación y las relaciones de una persona. Las personas con autismo pueden tener dificultades en algunas áreas de la comunicación y la interacción social

También pueden tener dificultades para relacionarse con la gente y entender sus emociones, y tener patrones de pensamiento inflexibles y acciones repetitivas. Lo cierto es que a Carrie le diagnosticaron la enfermedad unos seis meses después de hablar con su médico de cabecera.

“Leí sobre el autismo y era lo único que encajaba y tenía mucho sentido. No se puede saber si alguien es autista, pero se puede decir que hay algo diferente en alguien. Mi terapeuta me dijo que era de alto funcionamiento porque tengo marido e hijos”, relató la mujer.

“Pero cuando la gente dice que eres de alto funcionamiento, la razón por la que las etiquetas son tan engañosas es porque le quitan algo al individuo, pero no hablan de sus problemas”, agregó Carrie.

“Yo pensaba que era gruñona y ágil de pequeña, pero esos momentos eran colapsos cuando todo era demasiado y me sentía abrumada y sobreestimulada”, argumentó.

“Por eso las interacciones sociales me resultaban tan agotadoras”. Carrie empezó a leer sobre el autismo después de que lo diagnosticaran a su hijo pequeño y se dio cuenta de que había rasgos similares en ella, sobre todo de cuando era pequeña. “Desde que era una niña, me di cuenta de que era diferente”, dijo.

“Estaba muy cansada cuando volvía a casa del trabajo. Cuando me diagnosticaron, me dijeron que era porque había estado enmascarando todo el día tratando de encajar”, sostuvo.

Además, agregó que “tuve mucha suerte con el diagnóstico porque no tardó tanto. Solo estuve esperando unos seis meses, lo cual es absolutamente increíble”.