El huracán Florence que abatió este viernes con fuerza sobre la costa atlántica de Estados Unidos con inundaciones catastróficas y vientos que han dejado al menos cinco muertos y cientos de miles de personas sin electricidad.

Por el fuerte fenómeno climático, cientos de familias debieron ser evacuadas, al tiempo que temían por saqueos y usurpaciones. "Una mujer y su bebé murieron cuando un árbol cayó sobre su casa. El padre quedó herido" y está hospitalizado, escribió en su cuenta de Twitter la policía de Wilmington, en Carolina del Norte


"Se escuchaban crujidos, los árboles temblaban", contó a Shane Wilson, un vecino de las víctimas.  "Pudimos salvar a una de las víctimas", dijo a los periodistas el comandante de bomberos de Wilmington, Buddy Martinette.  

Una portavoz del condado de Pender, también en Carolina del Norte, dijo que otra mujer murió por un problema de salud no especificado, después de que llamara a los servicios de emergencia pero éstos no pudieran asistirla debido a que tres árboles caídos bloqueaban el camino. Según medios locales, la mujer había sufrido un ataque cardíaco.  

La cuarta víctima mortal es un anciano de 78 años que falleció cuando intentaba conectar un enchufe a un generador eléctrico en el condado de Leonoir, informó la oficina del gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, en un comunicado.

Los medios locales informan además de que en el mismo condado esta mañana apareció muerto un hombre de 77 años junto a su vivienda en Kinston.

Pese a haberse degradado a categoría 1 en la escala de cinco de Saffir-Simpson, que mide la intensidad de los vientos, Florence sigue siendo muy peligroso, dijo el Centro Nacional de Huracanes (NHC). 

A las 14H00 hora local (18H00 GMT) los vientos se habían debilitado a 120 kph pero las autoridades advirtieron sobre los riesgos de las “inundaciones catastróficas”.  

La Casa Blanca anunció que el presidente estadounidense, Donald Trump, visitará las zonas afectadas la próxima semana. 

Según los pronósticos, Florence se moverá lentamente, arrojando copiosas cantidades de lluvia sobre Carolina del Norte y del Sur, de hasta un metro en algunos lugares.  

"La tormenta está causando estragos", dijo el gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, al señalar que medio millón de personas están sin electricidad en el estado, que tiene una población de 10 millones, y que el nivel de los ríos "se elevará durante días".  

"Nos enfrentamos a múltiples amenazas. Estamos profundamente preocupados por comunidades enteras que podrían ser barridas", agregó. 

Unos 1,7 millones de personas fueron llamados a abandonar las zonas de riesgo y refugiarse tierra adentro, la mayoría desde el martes.  

Cinco estados costeros, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Georgia, Maryland y Virginia, así como la capital federal Washington DC, fueron declarados en estado de emergencia. 

Se espera que entre viernes y sábado el ojo de la tormenta siga dirigiéndose tierra adentro sobre las Carolinas para luego enfilar al norte hacia las montañas de los Apalaches a principios de la próxima semana. 

 

 

 

Fuente: AFP