La particularidad que tienen las  pizarras antibalas es que pueden servir como escudo ante un tiroteo. Están construidas a base de fibra de polietileno, tienen 45 centímetros por 50, y apenas pesan 1,5 kilos.

Asimismo, los modelos presentan manijas en el reverso, las cuales permiten que la persona las sujete para protegerse de las balas.

Si bien comenzaron a utilizarse en 2013 en las aulas del Colegio Preparatorio Worcester, ahora su uso se extendió a prácticamente todo el país.

Son fabricadas por una pequeña empresa de la región, Hardwire, que se ha convertido en líder mundial en equipos a prueba de balas y dispositivos blindados, tanto para la policía como para el ejército estadounidenses. Además de las pizarras protectoras, fabrica portapapeles y otros accesorios escolares blindados, como así también placas del tamaño de un cuaderno que se pueden colocar en la mochila de un estudiante.

George Tunis, director de la firma, reveló que desde el tiroteo ocurrido en Florida "las ventas se han disparado considerablemente".