Declararon muerto a un bebé de 18 meses tras caer a una pileta, pero unas horas después lo encontraron con vida en la morgue
El menor había caído a la pileta en su casa y fue declarado muerto por los médicos que intentaron reanimarlo en el hospital. Ahora, las autoridades intentan determinar si existieron errores en la atención médica y si los padres tienen alguna responsabilidad.
Un increíble caso generó conmoción en Estados Unidos. Un bebé de 18 meses fue declarado muerto tras caer a la pileta de su casa, en Arizona. Unas cinco horas después, el pequeño fue encontrado con vida en la morgue del hospital.
El episodio ocurrió en febrero, el mismo día del Super Bowl, pero trascendió públicamente en las últimas horas a partir de la difusión del informe policial.
Todo comenzó alrededor de las 17:38, cuando un familiar encontró al pequeño Vincent Lorenzo Fiordilino flotando boca abajo en la pileta de la vivienda y dio aviso al 911. Mientras llegaban los equipos de emergencia, intentaron reanimarlo mediante maniobras de RCP. Luego fue trasladado al Mercy Gilbert Medical Center, donde un equipo médico continuó con las tareas de asistencia.
De acuerdo con la investigación, el médico a cargo, A. Toosi, declaró la muerte del niño a las 18:20 e incluso pidió que se realizara un minuto de silencio. Sin embargo, tanto los padres como varios policías presentes aseguraron que Vincent todavía emitía bocanadas de aire.
Ante esto, el personal sanitario explicó que esos movimientos correspondían a una respiración agónica provocada por las maniobras de reanimación y mantuvo el diagnóstico de fallecimiento.
A las 19:23, el cuerpo fue trasladado a la morgue del hospital. Durante ese proceso, un detective volvió a escuchar un sonido y más tarde advirtió nuevos movimientos. Las enfermeras reiteraron que se trataba de reflejos post mortem. No obstante, a las 23:52, cuando el equipo forense acudió para retirar el cuerpo, comprobó que el niño seguía respirando y activó de inmediato un operativo de emergencia.
Vincent fue trasladado en helicóptero al Hospital de Niños de Phoenix, donde permanece bajo tratamiento intensivo. Según informó su familia en una campaña de recaudación de fondos, el pequeño sobrevive con asistencia respiratoria, no presenta un daño cerebral grave y deberá afrontar un largo proceso de rehabilitación y controles médicos.
La investigación también alcanza al médico que certificó la muerte. Según el reporte policial, un oficial cuestionó la decisión al advertir que el pequeño todavía respiraba, pero el profesional respondió: "Por favor, haga su trabajo y déjeme hacer el mío. Fui a la facultad de medicina por una razón".
Por último, la Fiscalía del condado de Maricopa investiga las circunstancias del caso. La policía recomendó imputar a los padres por presunto abuso infantil, ya que ambos reconocieron haber consumido marihuana durante la mañana del accidente y los investigadores consideran que podrían haber estado bajo sus efectos cuando el menor cayó a la pileta. El informe también señala que no advirtieron que el niño se había alejado mientras observaban el partido del Super Bowl.

