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Escalofriante: un grupo de científicos predijo la fecha exacta en que llegaría el fin de la humanidad

Un pronóstico formulado hace más de 60 años volvió a circular con fuerza durante las últimas semanas. El cálculo elaborado estima cuándo podría producirse un escenario extremo para nuestra especie.

Un científico realizó hace más de seis décadas un cálculo que hoy vuelve a llamar la atención por una razón inquietante: la fecha que marcó para el supuesto fin del mundo está cada vez más cerca. 

El pronóstico surgió de una investigación publicada en 1960 por Heinz von Foerster, Patricia M. Mora y Lawrence W. Amiot. Los especialistas analizaron el crecimiento de la población mundial y desarrollaron una fórmula para proyectar su evolución, un cálculo que terminó arrojando una fecha tan precisa como alarmante.

¿Cuál es la fecha que dieron los especialistas para el fin de la humanidad?

¿Cuál es la fecha que dieron los especialistas para el fin de la humanidad?

¿Cuál es la fecha que dieron los especialistas para el fin de la humanidad?

La fecha que aparece en la investigación es el viernes 13 de noviembre de 2026, pero el estudio no planteaba que ese día la humanidad fuera a desaparecer de manera literal. El cálculo partía de una hipótesis matemática: si el crecimiento de la población mantenía durante siglos el mismo comportamiento observado hasta entonces, llegaría un punto en el que la cantidad de habitantes aumentaría a un ritmo imposible de sostener.

Para llegar a esa conclusión, Heinz von Foerster y sus colaboradores analizaron 24 registros y estimaciones de población correspondientes a unos 2.000 años de historia. Al comparar esos datos, detectaron que el tiempo necesario para que la población mundial se duplicara se iba acortando. En períodos anteriores, las guerras, epidemias y hambrunas habían limitado ese crecimiento.

El modelo suponía que, si esa aceleración continuaba sin cambios, el intervalo entre cada duplicación de la población se reduciría progresivamente hasta acercarse a cero. A partir de esa fórmula surgió la fecha, momento en el que, según el modelo, la población tendería matemáticamente hacia un crecimiento infinito.

Los propios investigadores utilizaron una frase particularmente impactante para describir las consecuencias de ese escenario. Advirtieron que sus descendientes no morirían necesariamente por falta de alimentos, sino que podrían terminar "asfixiados", como forma de graficar un planeta incapaz de sostener una cantidad de habitantes en crecimiento permanente.

Sin embargo, más de seis décadas después de aquella publicación, los datos reales muestran que esa proyección no se cumplió. La tasa de fecundidad disminuyó en numerosos países y el crecimiento demográfico mundial comenzó a perder velocidad, por lo que la población no siguió la curva acelerada que planteaba el modelo de 1960.

Las estimaciones actuales de las Naciones Unidas tampoco anticipan un crecimiento ilimitado. Según sus proyecciones, la población mundial continuará aumentando durante las próximas décadas, pero alcanzaría un máximo de aproximadamente 10.300 millones de personas a mediados de la década de 2080. Después comenzaría un descenso gradual y el planeta llegaría a fines de siglo con alrededor de 10.200 millones de habitantes.

La predicción de 1960 tampoco es la única que intentó calcular cuándo podrían terminar las condiciones que permiten la vida humana. Un estudio posterior, realizado por investigadores de la Universidad de Toho y el Instituto de Tecnología de Georgia, analizó mediante modelos informáticos el futuro de la atmósfera terrestre y su nivel de oxígeno.

Después de realizar 400.000 simulaciones, los científicos estimaron que la atmósfera rica en oxígeno podría mantenerse durante aproximadamente 1.000 millones de años más. El aumento progresivo de la luminosidad del Sol provocaría cambios en el planeta que, con el paso de cientos de millones de años, afectarían las condiciones necesarias para sostener la vida compleja.

Este último trabajo, de todos modos, tampoco establece una fecha concreta para el fin del mundo. Se trata de una proyección a escala geológica que señala que, dentro de unos 1.000 millones de años, la Tierra podría atravesar una fuerte disminución del oxígeno atmosférico. Por eso, la fecha de 2026 corresponde exclusivamente al antiguo modelo demográfico y no a una predicción científica actual sobre la desaparición de la humanidad.

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