Estados Unidos amenazó con rechazar la postura de Reino Unido sobre Malvinas, según The Telegraph
De acuerdo al prestigioso diario inglés, Washington elevó la presión sobre Londres en medio de las exigencias por un mayor gasto en defensa y dejó abierta una alternativa que podría impactar en el histórico reclamo argentino.
La disputa por las Islas Malvinas volvió a quedar en el centro de la escena internacional luego de que trascendiera una fuerte advertencia de Estados Unidos al Reino Unido.
En medio de las nuevas exigencias de Donald Trump a sus aliados de la OTAN, funcionarios de Washington dialogaron con el famoso periódico "The Telegraph" y dejaron abierta la posibilidad de modificar su postura sobre el territorio marítimo si Londres no incrementa su inversión en defensa.
¿Por qué Estados Unidos presiona al Reino Unido por Malvinas?
De acuerdo al importante diario inglés, el conflicto está relacionado con el gasto militar de los integrantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). La administración estadounidense busca que sus aliados avancen hacia una inversión equivalente al 5% de su Producto Bruto Interno (PBI) en defensa.
En ese contexto, un alto funcionario estadounidense citado por The Telegraph adelantó que Londres podría quedar especialmente bajo la lupa. "Espero que el Reino Unido reciba una atención especial debido a su gran potencial", aseguró.
En paralelo, desde Washington reconocieron que el plan de inversión presentado por el gobierno británico representa un avance, aunque consideraron que todavía resulta insuficiente frente a las nuevas exigencias mundiales.
La alerta más fuerte llegó cuando la fuente del medio inglés habló de la posibilidad de modificar el posicionamiento norteamericano respecto de Malvinas. "Puedo afirmar que las conversaciones son francas y no se descarta ninguna opción", sostuvo el funcionario.
Sin embargo, Estados Unidos mantiene una posición de neutralidad respecto de la disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido, aunque reconoce la administración británica del archipiélago.
De hecho, el embajador estadounidense en Buenos Aires, Peter Lamelas, había ratificado esa postura a mediados de agosto. "Los Estados Unidos tienen una posición de neutralidad sobre las islas. Eso no ha cambiado", afirmó.
La advertencia generó repercusiones inmediatas en el Reino Unido. El gobierno británico ratificó este sábado que su respaldo a las islas es "inquebrantable" y sostuvo que continuarán siendo un territorio británico de ultramar de acuerdo con los deseos de sus habitantes.
De todos modos, el episodio tampoco es completamente nuevo. En abril trascendió un correo interno del Pentágono en el que se mencionaba la posibilidad de reconsiderar la posición estadounidense sobre Malvinas como respuesta a diferencias con Londres vinculadas con la guerra contra Irán.
En aquel momento, el secretario de Estado, Marco Rubio, le restó trascendencia al documento y aseguró que se trataba simplemente de "un mail con algunas ideas".
La nueva advertencia vuelve a colocar a Malvinas dentro de las negociaciones estratégicas entre Washington y Londres. Sin embargo, por el momento se trata de una herramienta de presión planteada dentro de la revisión estadounidense de sus alianzas militares y no de un respaldo formal al reclamo argentino.
Mientras tanto, Argentina sostiene de manera permanente su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes.
Además, reclama la reanudación de las negociaciones con el Reino Unido para encontrar una solución pacífica a la disputa, en línea con las resoluciones adoptadas por las Naciones Unidas.
Por el momento, la posibilidad planteada desde Washington no se tradujo en una modificación oficial de su política respecto del archipiélago.
Sin embargo, que la cuestión de Malvinas aparezca dentro de las herramientas de presión hacia Londres vuelve a colocar la disputa de soberanía en un escenario internacional de fuerte peso diplomático.
Mientras tanto, la advertencia suma un nuevo elemento a la relación entre ambos aliados y deja abierta la expectativa sobre hasta dónde está dispuesto a avanzar el gobierno estadounidense para conseguir mayores compromisos en materia de defensa.

