La terrible predicción de Stephen Hawking sobre cómo y cuándo será el fin del mundo
Una vieja advertencia del físico volvió a circular con fuerza en las redes sociales, después de que se conocieran nuevos datos sobre el estado del planeta.
Las palabras que dejó Stephen Hawking antes de morir volvieron a generar debate en las redes sociales en las últimas horas. El disparador fueron los últimos reportes de la NASA sobre el estado del planeta, que reavivaron la preocupación por el futuro de la Tierra.
Esos informes describen un panorama poco alentador: el calentamiento global se acelera, los océanos absorben cada vez más calor, las capas de hielo pierden masa año tras año y las emisiones de gases de efecto invernadero tocaron un máximo histórico.
Qué dijo exactamente Stephen Hawking sobre el fin del mundo
Hawking expuso su teoría en 2017, durante la Cumbre Tencent WE en Beijing, y la retomó luego en el documental "La búsqueda de una nueva Tierra". Según su cálculo, si la humanidad mantiene el ritmo actual de crecimiento poblacional y consumo de energía, el planeta podría volverse inhóspito hacia el año 2600.
"Para el año 2600, la Tierra brillará al rojo vivo", expuso el físico durante esa cumbre, en referencia al calor que generaría el consumo eléctrico de una población en constante aumento. El científico llegó a comparar ese posible destino con el de Venus, un planeta con temperaturas superiores a los 250 grados y lluvias de ácido sulfúrico.
La salida que proponía Stephen Hawking ante este escenario
Para Hawking, una posible vía de escape era convertir a la humanidad en una especie multiplanetaria. El físico planteó la necesidad de explorar y establecer presencia en otros planetas como alternativa ante un eventual colapso de las condiciones de vida en la Tierra.
Según su cálculo, esa salida no podía esperar los 600 años que le quedaban al planeta. La humanidad debía encaminarse hacia esa alternativa dentro de los próximos cien años.
Esa propuesta generó tanto entusiasmo como escepticismo entre otros científicos, que la consideraron ambiciosa pero necesaria frente a un horizonte cada vez más incierto para el planeta.

