Eduardo Gallardo
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La Pascua, también llamada Pascua de Resurrección, Pascua Florida, Domingo de Pascua, Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua de la Resurrección, es la fiesta central del cristianismo, en la que se conmemora, de acuerdo con los evangelios canónicos, la resurrección de Jesucristo al tercer día después de haber sido crucificado.

Durante este día se celebran en distintos lugares del mundo procesiones religiosas, así como celebraciones litúrgicas. Las costumbres del Domingo de Resurrección varían en todo el mundo cristiano, pero la decoración de los huevos de Pascua es algo común en muchos países del mundo occidental.

La actual Pascua cristiana hunde sus raíces en el año 1513 (el fraile) antes de Cristo, cuando, según la tradición judía, el pueblo judío emprendió su éxodo desde Egipto hacia la Tierra Prometida. La conmemoración de este hecho, celebrado cada año, como recordatorio de la liberación del pueblo hebreo de su esclavitud en Egipto, recibía y recibe aún hoy en el judaísmo el nombre de Pésaj o Pascua.

Los primeros cristianos celebraban la Pascua a la par cronológica que la Pascua judía, hasta que el Primer Concilio de Nicea (en el 325 d. C.) separó la celebración de la Pascua judía de la católica, quitando a esta los elementos hebreos. Sin embargo, dejaron el carácter móvil de la fiesta recordando que Cristo resucitó en la Pascua hebrea. Hoy día la Iglesia católica mantiene el carácter móvil de la fecha de Pascua.

 

La Semana Santa, y la Pascua en particular, están ligadas a través de la última cena y la crucifixión de Jesús a la Pésaj (Pascua Judía) y al Éxodo del pueblo hebreo narrado en el Antiguo Testamento. De acuerdo con las escrituras, Jesús, mientras preparaba a sus discípulos y a él mismo para su muerte durante la última cena, dio a la cena de Pascua un nuevo significado. Él identificó el pan y la copa de vino como su cuerpo antes de ser sacrificado y su sangre derramada.

El 33, infaltable

Ahora bien, para el tema que nos ocupa desde siempre, es decir, el escolaso, la forma de poder hacerse de unos pesos (¡tan escasos hoy en día!) legítimamente, analizaremos algunos números estrechamente relacionados con la conmemoración cristiana. Y obviamente el principal es el 33, Cristo, al que se deberá seguir toda la semana a pesar de los “mil” sorteos existentes, porque si hay suerte y “el de la barba” nos tiende una mano, se podrá cobrar de lo lindo.

Otro ambo ligado es el 00, los huevos, la principal figura comestible de esta celebración que desde ya tiene muchas maneras (conejitos, etc.) además de la ovoide. Pero como se sabe y en general se practica, al no poder comer carne, el 49, uno de los alimentos más utilizados es el pescado, el 19, aunque no siempre se puede cumplir con este ritual debido a que el precio sube irresponsablemente.

También será recomendable tener en la mira el 84, la Iglesia, porque ese es el lugar por excelencia que visitarán los fieles en la semana. Y por extensión, será muy prudente evaluar como posibles el 40, el cura, y el 88, el Papa, quienes desde sus respectivos sitios elevarán plegarias de fe. Obviamente, tratándose de rituales cristianos, en las misas, el 26, el párroco beberá vino, el 45, es decir, la sangre de Cristo, y comerá simbólicamente pan, el 50.

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