Desde aquella masiva primera movilización de Ni Una Menos, muchas cosas cambiaron a nivel social.  La gravedad de la violencia de género entró en la agenda pública.  Tomó el centro de la escena para exigir cambios, toma de conciencia , compromiso social. 

Dejó de ser un problema privado para comprender que todos tenemos la obligación de intervenir.  Dejo  de ser algo que le pasaba a otras, a hablar por lo bajo.  También en la mirada de los varones esa víctima podía ser una hermana, la madre, una amiga, una hija, una compañera de trabajo.

La violencia de género no discrimina ni edad, ni clase social, ni capacitación.  Cualquiera de nosotras puede ser vulnerada  por un violento. Es un proceso, no es que un día viene y pega, Antes destruyó psicológicamente a esa mujer, la alejó de su familia  y amigos, la aisló de su vida cotidiana. Ahí llega la trompada, después el  pedido de disculpas, que no va a volver a pasar. Pero siempre vuelve el golpe. 

Por eso Ni una Menos es tan importante, para que esa mujer sepa que no es la única, que no está sola y que se puede salir del círculo de la violencia.

1733 femicidios hubo en estos seis años. Hay mucho por hacer. Pero la Justicia no ha estado a la altura de las circunstancias por diferentes motivos negligencia, desconocimiento, falta de recursos, y machismo.

Las mujeres se atrevieron a denunciar pero aún la respuesta es escasa. Muchas de las víctimas fueron asesinadas con perimetrales que no llegaron o no fueron suficientes. El camino de la Justicia tampoco es sencillo para alguien que necesita inmediata protección, más aún si depende de manera económica del agresor.

Jueces y fiscales que aún no tienen perspectiva de género, que no entienden la complejidad.  Hoy se conoció la decisión de un juez que a pesar de la palabra de la víctima, de las pericias  dudo de que se tratara de una violación porque el agresor tuvo tiempo de usar preservativo.

Es increíble que un hombre de la justicia no sepa que desde hace años los agresores sexuales los usan para no dejar rastros.Y también es increíble que no sepa que para dominar a una víctima hay muchas formas más allá de usar o no las manos.

Como las tantas mujeres que fueron a denunciar una y otra vez que se agresor violaba la perimetral. ¿Es necesario que nos maten para que los metan preso?

El femicidio se puede evitar con una sociedad que acompaña a la victima, con un Estado que invierte dinero y con una Justicia que actue. La ley está. Señores jueces por favor aplíquenla.