Estamos a algo más de un mes de las elecciones legislativas, que muy posiblemente confirmen la tendencia nacional que mostraron las PASO de agosto: el oficialismo, en general, con un caudal similar de votos al de la primera vuelta de 2015 -y mayor en algunos distritos grandes-, lo que le aumentará la representación en ambas cámaras del Congreso.

De todas formas, seguirá lejos de imponer mayoría por sí solo, debiendo continuar con la postura dialoguista en busca de la aprobación de leyes que considera fundamentales para consolidar el rumbo económico de su gestión. Entre otras iniciativas se cuentan las reformas en el área impositiva, en el rubro laboral y en la administración pública en los tres niveles, es decir, Nación, provincias y municipios.

Además de mejorar las cuentas estatales, el objetivo es generar las condiciones que alienten la inversión privada tanto local como extranjera, que permita la expansión de la actividad económica y la generación de más puestos de trabajo. Dicho resumidamente, sería la concreción en hechos de lo que el presidente Mauricio Macri y sus colaboradores que integran el PRO han planteado durante toda la vida y con más énfasis en los años finales de la gestión kirchnerista.

Un discurso que inevitablemente remite a la teoría del derrame de la década de los ’90, cuando gobernó Carlos Menem. Desde diciembre de 2015 a la fecha, la economía registró un 40,9% de inflación -la mayor desde 2002- tras la fuerte suba de la cotización del dólar y los aumentos de tarifas de servicios públicos combinados con la reducción de los subsidios, medidas de “sinceramiento” derivadas de la “herencia recibida”, según explicaron desde el Presidente para abajo.

El PBI en 2016 cayó un 2,3%. Se estima que este año recuperará lo perdido. Se vuelve entonces al punto de partida pero, siempre según el gobierno, con un panorama mucho mejor que hace dos años. Es decir, en 2018 y 2019 se deberá demostrar en la práctica lo que tanto se pregonó en el discurso. Para el año que viene, en Hacienda proyectan un 3,5% de crecimiento. No sería un número malo, pero habrá que ver para creer.