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Reacción y reacción. La llamada “tercera ley de Newton” determina que “dos cuerpos que obran uno sobre otro desarrollan dos fuerzas que actúan en la misma dirección, que son de igual intensidad, pero de sentidos opuestos”. En el caso de la política argentina, los cuerpos serían el oficialismo y “los demás”.

Bastó que Mauricio Macri instruyera a su tropa sobre iniciar el operativo reelección para que aparecieran encuestas que ensombrecen aquel sueño. Si bien es cierto que nada asegura que la intención del Presidente sea ubicarse él mismo en la boleta 2019, el objetivo de impulsar su espacio hacia un nuevo mandato es claro; a tal punto que la orden fue “couchear” a los funcionarios de la alianza gobernante y los posibles candidatos para mejorar performances.

Los ejes en los que se centrará el discurso con ansias de continuidad ya son conocidos: obra pública, agenda social y transparencia. Resignados a no poder cumplir con sus metas iniciales de bajar la inflación, la economía no será el punto más fuerte, al menos no como para tirarle a nadie los números por la cabeza.

Sin embargo, una encuesta elaborada por la consultora Raúl Aragón & Asociados reveló que el 53% de los argentinos dice no estar dispuesto a votar a Macri en una eventual segunda candidatura. Y aquí entra nuevamente la importancia del relato que se construye a ambos lados de la grieta.

Los que dicen arrepentirse de haberlo votado argumentan que el Presidente “trabaja para los ricos y no le importan los pobres” o que, a pesar de insistir con la “unión” del pueblo, logra el efecto contrario. Esta encuesta dibuja un panorama distinto del que perciben los dirigente de Cambiemos, confiados en que la polarización que ven día a día en redes sociales no representan a la patria grande.

¿La estadística sí habla del sentir nacional? Difícil saberlo. Restan dos años en los que puede pasar cualquier cosa; baste señalar que la zona de confort obtenida en octubre de 2015 apenas duró un trimestre para el gobierno. Muchos siguen viendo en María Eugenia Vidal a la salvadora del proyecto, pero Macri no está con ganas de mudarse de Olivos tan pronto.