Muchas veces se habló acerca del peligro que acarrean las nuevas tecnologías. Por ignorancia o por intereses inconfesables, el pensamiento siempre lleva a que los cambios drásticos que vivirá la humanidad, por el avance de la robótica, se producirán "en pocos años". Pero el futuro llegó hace rato.

Sorprendió a algunos incautos, o bien a los que se hacen los desentendidos, las últimas declaraciones de uno de los fundadores de Facebook, el ya mítico Sean Parker, quien se despachó con una frase que retumbó en todo el mundo: "Sólo Dios sabe lo que Facebook está haciendo al cerebro de nuestros hijos". El joven ejecutivo comparó la red social más famosa con la adicción al tabaco.

Pero lo más grave de su testimonio, si bien suena a despecho, porque fue despedido de la empresa, fue la revelación de que en la compañía de Mark Zuckerberg fueron conscientes desde el principio que estaban creando algo adictivo, que se aprovechaba de una vulnerabilidad en la psicología humana.

La metodología de Facebook lleva a la necesidad de gratificación, de conseguir "me gusta" y de sentir la aprobación de los demás. Una vez dentro de esa lógica, el usuario entra en la aplicación entre 50 y 150 veces al día. La red social aprovecha esa compulsión para combinar la tecnología con técnicas de persuasión desarrolladas por propagandistas y la industria del juego en formas que amenazan la salud pública y la democracia.

Es sabido que en las últimas elecciones en Estados Unidos, la difusión masiva de desinformación contribuyó a alzar a Donald Trump al poder. Y en nuestro país, casualmente (o no), la utilización de Facebook fue clave para el triunfo de Mauricio Macri en 2015. Como cualquier película berreta de los 80, en la que los humanos eran esclavos de las máquinas o hasta de sustancias (recuerdo una llamada "La cosa", que idiotizaba o bien quitaba la voluntad a quien la consumía), Facebook fue diseñado para alterar nuestra percepción y relaciones con la sociedad.

Posdata: Esta no es una advertencia, es una muestra gratis. De todos nosotros depende reflexionar y tomar medidas.