jcarrodani@cronica.com.ar 
@javiercarrodani 

En la víspera de que Mauricio Macri pronuncie este jueves el tercer discurso de su mandato presidencial a la Asamblea Legislativa, el Indec difundió los datos económicos de 2017, que en gran medida ratificaron la presunción de que el avance logrado en la actividad respecto de 2016 (2,8%) significaría meramente recuperar el terreno perdido el año anterior (-2%).

Fue la confirmación del "rebote" que se da cíclicamente en la Argentina desde la crisis financiera mundial de 2008: a un año que se crece le sigue otro de retroceso. En términos futbolísticos, la gestión macrista empató el partido sobre el final del primer tiempo. Le queda la segunda mitad del período para hacer alguna diferencia positiva, a partir de consolidar una tendencia al crecimiento.

Para este año el panorama pinta bastante complicado. Al fracaso en el cumplimiento de las metas inflacionarias tanto en 2016 como 2017 se le sumó el recálculo del 12 al 15% de la pauta para este año. El temor a una disparada inflacionaria hace que se mantengan altas las tasas de interés y eso sigue desalentando los emprendimientos productivos.

Además, la aplicación de las subas de tarifas por quita de subsidios en los distintos servicios seguramente se sienta en los bolsillos de la gente y el consumo se estanque. La apuesta parece ser que la obra pública, el crecimiento de las actividades agropecuarias -por sus posibilidades de aumentar exportaciones- y las inversiones desde el exterior -que todavía esperan en la Casa Rosada- empujen lo suficiente. ¿Alcanzará?