@jorgecicu

La historia reciente del país nos muestra que los meses de diciembre son conflictivos. El último mes del año genera que en las calles se demuestre el descontento social, los reclamos, piquetes, choques con las fuerzas de seguridad. Quizá la cercanía de las fiestas de Navidad y Año Nuevo, así como el comienzo de las vacaciones, haga más evidentes, más contrastantes, las desigualdades sociales.

Por eso, los más necesitados se plantan en las puertas de los supermercados reclamando algo de mercadería para llevar a la mesa. Y si no es la "malaria" económica, el enfrentamiento lo produce la política, como este último diciembre, en el cual el debate por los cambios en la movilidad jubilatoria provocó durísimos enfrentamientos, heridos y detenidos a las puertas del Congreso.

Muchos, entre ellos intendentes del conurbano, que advierten que cada vez deben abrir más comedores y repartir más bolsones con alimentos básicos, creen que está todo encaminándose para un nuevo diciembre "caliente" en 2018. Lo llamativo, lo grave, es que este diciembre conflictivo se adelantó a julio. Tras el fracaso del encuentro de la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, con los representantes de los movimientos sociales, se anunciaron conflictos, marchas en las calles y protestas frente a los supermercados.

"La situación es muy grave y nos dan una aspirina para una enfermedad terminal", advirtió uno de los dirigentes tras la reunión con la ministra. La crisis económica y social se empieza a sentir en las calles, y amenaza con piquetes frente a los supermercados reclamando alimentos en pleno julio, no hay que esperar a diciembre.

Entre los propios dirigentes de los movimientos sociales hay diferencias. Algunos, tal el caso de Juan Grabois, intentan frenar un desborde en los reclamos. "Hay un diálogo abierto (con el gobierno), hay compañeros más radicalizados, pero es porque están desesperados", dijo en las últimas horas Grabois. Lo peor que le puede pasar al país es que la discusión se dé con enfrentamientos en las calles y no en un despacho oficial. Hasta la propia Iglesia Católica está tratando de frenar un conflicto en las calles. ¿Se podrá?