La reforma previsional es la medida más antipática y de mayor costo político de las que presentó el gobierno de Mauricio Macri en sus ya casi dos años de gestión. Tocarle la remuneración a los jubilados, la clase más desprotegida e históricamente más castigada, genera rechazo inmediato de todos los sectores de la sociedad.

La Cámara de Senadores aprobó por amplio margen la norma y la envió a Diputados, que debatirán a fines de este mes el cuestionado proyecto oficialista. Por los legisladores propios y aliados, Cambiemos espera conseguir los apoyos necesarios para lograr su aprobación.

Pero la discusión será caliente, llena de chicanas y de mucha carga simbólica y emocional. La oposición apelará a todos los recursos para hacer notar que nuestros abuelos percibirán menos haberes de los que le corresponderían con la actual ley. La Cámara Baja es muy propensa a lo que opina la población. Sus integrantes responden a sus distritos, y saben muy bien que quedarán marcados de acuerdo a lo que discutan en el recinto y, por sobre todo, a lo que voten.

Meter mano en el bolsillo de los jubilados es una de las medidas más repudiables dentro de un plan de "ahorro" estatal. Personas que aportaron toda la vida, que en general necesitan medicamentos y tratamientos para vivir, son los últimos a quienes hay que recortarles. Los diputados lo saben. Y quedará en su conciencia darle o no el espaldarazo que el Ejecutivo necesita para aprobar la norma. Nadie olvidará a los que levanten la mano a favor.

No está de más decir que esto ya lo vivimos. Y que este tipo de medidas nunca termina sirviendo. ¿No recordamos el 13% que  Fernando De la Rúa Domingo Cavallo descontaron a los jubilados en 2001? Pocos meses después, el país cayó en un escandaloso default y el dinero de los pasivos no sirvió para apaciguar nada.

El cierre es a título propio. Recuerdo un famoso video en el que Diego Maradona se peleaba, en 1992, con un grupo que lo acusaba de no apoyar a los abuelos. El 10 gritó: "¿Cómo no voy a defender a los jubilados? Estoy a muerte, si lo que les hacen es una vergüenza". Somos dos.